Medicina biológica integral

   
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Decirlo o no: tiene cáncer y puede morirse ¡pero también salvarse!
28-01-2011

Cuando a alguien se le diagnostica cáncer tanto el médico como la familia se enfrentan a una cuestión transcendental: ¿debemos contárselo al afectado o impedirle cualquier aproximación a su realidad?


La respuesta a esta pregunta es engañosamente sencilla. Al fin y al cabo se puede responder con un si o con un no. En la práctica esto exige algunas reflexiones.

Es bastante frecuente, en España, que se tienda a ocultar al paciente el diagnóstico de cáncer. Por el contrario, en los EE.UU. se le suele decir siempre.

Si usted es familiar cercano de alguien con cáncer estará leyendo este capítulo con especial interés. Por eso voy a dirigirme a usted con la máxima sinceridad aunque, le adelanto, que va a seguir en sus manos la responsabilidad de hacerlo o no.

Ante todo, conviene que analicemos las ventajas y desventajas que podamos descubrir. En primer lugar nos debemos poner nosotros mismos en la posición del paciente. En mi caso personal, si un diagnóstico me pronosticara una posible supervivencia de sólo unos pocos meses... me gustaría saberlo. Probablemente organizaría mi vida de otra manera y haría algunas cosas que siempre he querido hacer. Eso creo, pero de cualquier forma me gustaría saberlo.

Entiendo que cada persona es un mundo y, sin duda, las reacciones a que alguien te diga que lo más probable es que te mueras en unos meses pueden ir desde la actitud más positiva a la más profundamente negativa.

Y, en el fondo, piénselo usted, es un tanto absurdo. La verdad es que morir, nos vamos a morir todos tarde o temprano. Cuando un médico le dice a un paciente que se va a morir éste le puede responder con justa razón: "¡Anda!, y usted también".

Puede usted ser la persona más sana del mundo y caerle encima un trozo de alero de una casa. Todos estamos en peligro de muerte desde que nacemos, y no hace falta que nos lo diga nadie.

Pero no cierre este libro, por favor. Tal vez crea que estoy divagando. Bueno, puede que algo sí. Es que estoy intranquilo porque antes he escrito algo que no me ha dejado muy satisfecho. Dije que si me dieran un pronóstico fatal para unos pocos meses haría algunas cosas que me gustan y que no he hecho hasta ahora; que organizaría mi vida de otra manera. Esta reflexión ha puesto en evidencia que, para mi, la vida actual no me resulta completamente satisfactoria. Y, sin embargo, usted, yo o cualquiera (tengamos cáncer o no) podemos morirnos en cualquier momento.

No pretendo entristecerlo o enojarlo. ¡Hasta tal punto recibimos una educación insuficiente! Saber que uno es mortal debiera hacer que aprovecháramos la vida de una forma más bella, alegre y útil, ¿no cree? Bueno, está en su derecho de pensar lo que quiera.

No son pocas las ocasiones en que la ocultación de un diagnóstico obedece más a la inmadurez de la familia que a la del propio paciente. Esto es algo que deberá siempre distinguir. Cuando es usted el que no le comunica a alguien lo que tiene, reflexione: ¿soy yo quien no se atreve a decirlo o será el afectado el que no está preparado para recibir la noticia?

Reconozcámoslo, hay personalidades débiles o inmaduras de las que se pueden esperar reacciones negativas. Estas reacciones pueden ser depresión, abatimiento, desesperación... También debo decir que he visto a algunas de esas supuestas "personalidades débiles" sobreponerse al subsiguiente período negativo tras la noticia y desplegar después un espíritu de lucha coherente y tenaz, una madurez y un valor francamente encomiables. Obviamente, a los niños, por razones prácticas los considero aparte. Normalmente se les oculta el diagnóstico aunque tengo razones para pensar que, en muchos casos, las reacciones serían más positivas que en la mayoría de los adultos.

¿No cree usted que casi todos los adultos a los que se les oculta el diagnóstico de un cáncer acaban sabiéndo, en el fondo, lo que tienen? He ahí un problema. Cuando uno va a recibir sesiones de quimioterapia a la planta de oncología de un hospital; cuando uno está rodeado de personas con cáncer, a veces sin cabello y comentando sus tribulaciones... ¿no cree que es considerar muy tonto a uno pensar que no sabe que está recibiendo tratamiento para el cáncer?

En la práctica me he dado cuenta que los que no asumen conscientemente lo que les sucede no responden igual de bien a un tratamiento. Me baso en la supervivencia y resultados obtenidos con tratamientos alternativos en pacientes con cáncer cuya evolución he seguido personalmente. ¿Por qué es esto así?

Recuerde que dije que una característica psicológica de bastantes cancerosos es su capacidad para disimular o disfrazar su debilitada vida interior. En el caso que se plantea la persona "sabe" que tiene cáncer pero como no se lo dicen (y algunos tampoco quieren que se lo digan, es verdad) se trata de un "saber" que permanece en el fondo, en el subconsciente, y que no se le permite aflorar a la superficie, al consciente. Es, al final, el propio paciente el que se niega a admitir una realidad que, al fin y al cabo, ya conoce, pero no asume.

Por tanto, en ocasiones, la negación del hecho implica el fortalecimiento de una de las características negativas que creo firmemente implicada en el propio desarrollo del cáncer.

Distíngase esta negación débil y no consciente de otro tipo de negación enérgica y consciente.

Resumiendo:

Conocer que se padece un cáncer supone la posibilidad de aceptar conscientemente el reto y la lucha para restablecerse. Asimismo, como mínimo, proporciona la posibilidad de replantearse la vida de una manera internamente más satisfactoria.

Para poder establecer el terreno propicio para la recuperación es necesario, previamente, estar convencido de que ésta es posible. Desgraciadamente se nos ha inculcado la firme creencia en la irreversibilidad del cáncer.

No deseo abandonar el plano de la más estricta realidad. No puedo garantizarle a nadie su curación total. Sí puedo afirmar que algunas personas (que no son pocas, como tal vez usted está tentado pensar) lo han conseguido. Pero sí estoy en condiciones de asegurarle que creer que no se puede hacer nada es la imbecilidad más grande del mundo. No me diga el tópico aquel de que si hubiese remedio para el cáncer nadie se moriría por su causa. Ni eso de que al menos la gente rica no se moriría porque pueden pagarse cualquier tratamiento.

Ahora le pido a usted que sea realista. ¿Cuántas personas con cáncer conoce que estén aplicando otro método que no sea cirugía, radio o quimioterapia? ¿Cuántas conoce que siquiera estén informadas de que es posible hacer algo más? Usted sabe de los famosos que mueren pero realmente no recibe información de lo que han hecho otros que están todavía aquí. Piense que es bastante probable que usted no se entere de quién ha tenido un cáncer y quién no.

Volvamos, pues, a la realidad. ¿Cree usted que puede hacer algo? ¿O prefiere pasar el tiempo lamentándose y haciendo nada? Sólo la lucha ya vale la pena por sí misma. Si usted tiene cáncer va a tener, a partir de ahora, la satisfacción de hacer algo coherente por sí mismo y por su cuerpo. Esto, de por sí, ya es una labor interesante. Usted va a ser testigo de los cambios que experimente y del resultado de su trabajo. Si usted es un familiar o amigo de una persona que tiene cáncer también tiene un trabajo importantísimo de información y apoyo. ¿Hay algo más bello que trabajar por algo o por alguien? Pues tiene usted la oportunidad de hacerlo.

El cáncer tiene solución. Dígalo bien alto: EL CÁNCER TIENE SOLUCIÓN. Créaselo porque este es su trabajo ahora. Este es su reto. Repito: ESTE ES SU RETO. Mientras vive este reto tendrá la oportunidad de ayudar a otras personas que también tienen cáncer. ¡AYÚDELAS! Puede pasarle este documento (ahora puede darles simplemente la dirección de internet). Luego pueden reunirse periódicamente para comentar sus experiencias. Se lo digo en totalmente en serio... usted se va a encontrar con otras personas en su situación y DEBERÁ AYUDARLAS. No pase por alto este consejo. No diga: "¿Y a mí quién me ayuda?" Usted se está ayudando a sí mismo. Usted siempre va a triunfar porque siempre que se hace algo positivo se consiguen resultados positivos.

Si está leyendo este documento por ayudar a alguien o para recibir información sepa que tiene usted una gran responsabilidad. A partir de ahora tiene una información importantísima y sepa que con ella adquiere un compromiso de enorme transcendencia. Deberá informar y apoyar a todos los enfermos de cáncer con que se vaya encontrando... pero (aunque le pese) sólo a aquellos que deseen ser ayudados. No trate de imponer a nadie las ideas que usted haya comprendido. Cada cual es libre de buscar su propio camino. Sea tolerante y respete el libre albedrío. No todos desean hacer algo distinto a lo que están haciendo. Informe cuando se le permita, respete siempre.

En definitiva: ¿hay que decirle a una persona que tiene un cáncer? Habrá deducido que soy partidario de informar siempre y debidamente al paciente. Pero también le digo que conviene valorar antes, en cada caso concreto, las ventajas y los inconvenientes. Queda claro que no tiene por qué ser una decisión fácil. Es por ello que, si lo cree necesario, debe y puede buscar ayuda psicológica. No se precipite si considera que la persona es inestable o inmadura. Tanga presente también que, en algunas situaciones, el conocimiento no aportará nada relevante si el paciente se encuentra en una situación de muy avanzada edad o gravísimo deterioro físico o mental. Pero tampoco deje que le paralice el miedo. Nadie aplicaría las ideas que planteo en este documento si piensa que su dolencia carece de importancia.

Toda las enfermedades son curables, pero no, todos los enfermos por diferentes causas o motivos que habría que analizar.
La gran mayoría de los cánceres se pueden curar, pero sobre todo, cuando el paciente no ha recibido quimio, radio y medicamentos en grandes cantidades. Los medicamentos sintéticos envenenan, enferman, destruyen y matan.

 

 

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