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Quimioterapia -otras voces.
14-12-2010

 

 

Quimioterapia - otras voces. Selección de Artículos.

 
Quimioterapia - otras voces.
Selección  de Artículos.
 
 
 
 
 
La quimioterapia, la radiación y la cirugía son los tratamientos oficiales para el cáncer. Se reproducen aquí fragmentos del libro "Reclaiming Our Health", de John Robbins.


Historia de la quimioterapia
En diciembre de 1945, un barco de guerra norteamericano fue atacado en el puerto de Bari, Italia. Llevaba 100 toneladas de gas mostaza, un arma química. Fue un gran desastre. El gas mostaza fue liberado, y murieron muchas personas. Los oficiales médicos notaron que los sobrevivientes sufrieron una profunda depresión de la médula y una gran disminución del número de glóbulos blancos. Surgió así la idea de administrar este tipo de sustancias químicas a pacientes oncológicos. Estas sustancias matan a todas las células de división rápida del cuerpo, al momento de la adminstración del medicamento. Como las células cancerosas se dividen rápidamente, según la teoría, la quimioterapia las destruye, mientras que preserva las células de división más lenta.

Luego de la 2° Guerra Mundial, se eligió a Cornelius Rhoads, que había sido Jefe del Servicio de Armas Químicas del ejército de los EE.UU., como nuevo director de investigaciones del Centro Oncológico Memorial Sloan-Kettering (el centro de tratamiento e investigación oncológica más importante y famoso del mundo). Bajo su dirección, se emprendió la investigación de 1.500 tipos de gas mostaza nitrogenado como tratamiento para el cáncer.
En 1971, el presidente Nixon declaró la guerra contra el cáncer, en la que se invirtieron decenas de miles de millones de dólares durante varias décadas, en investigación y tratamiento con quimioterapia. Se creía que con suficiente inversión, se podría erradicar el cáncer.


Científicos críticos
Si bien se cree que la quimioterapia ha contribuido sustancialmente en el tratamiento del cáncer, a mediados de la década del ´80 empezaron a publicarse artículos científicos que ponían en duda tal creencia. En 1985, el Dr. John Cairns, de la Escuela de Salud Pública de Harvard, publicó un artículo sobre la guerra contra el cáncer, en el que mostró que la quimioterapia salvaba las vidas de solamente entre el 2% y el 4% de las pacientes. Según él, a pesar de la inmensa inversión en investigación, este tratamiento no era capaz de vencer a ninguno de los cánceres más comunes.

Al año siguiente, el Dr. John C. Bailar III (Ph.D.) publicó un estudio muy importante. El Dr. Bailar tenía un altísimo prestigio en la comunidad médica, había sido editor de la Revista del Instituto Nacional del Cáncer, y pertenecía al Departamento de Bioestadísticas de la Escuela de Salud Pública de Harvard. Luego de evaluar cuidadosamente las estadísticas, perdió la fe en la quimioterapia y también en la guerra contra el cáncer. En sus palabras, los intentos crecientes e intensos de mejorar el tratamiento del cáncer, durante los últimos 35 años, han tenido muy poco efecto sobre el parámetro más fundamental de resultado clínico: la muerte. A grandes rasgos, los efuerzos para controlar el cáncer han fracasado.

En 1990, el Dr. Ulrich Abel, experto en bioestadística oncológica de la Universidad de Heidelberg, Alemania, publicó el estudio más abarcativo jamás realizado sobre la quimioterapia. Su inquietud fue creciendo durante diez años de trabajo en el área de estadística en oncología clínica. Dice el Dr Abel: Un análisis sobrio y desprejuiciado de la literatura revela que los regímenes (de medicamentos) en cuestión raramente tienen algún beneficio terapéutico... Para la gran mayoría de los cánceres epiteliales avanzados, no hay evidencia de que el tratamiento con estas drogas extienda o mejore la vida. Esta afirmación es asombrosa viniendo de un miembro del establishment del cáncer. En Alemania, le valieron un importante artículo, mayormente favorable, en Der Spiegel, el equivalente alemán de la revista Time. En otros países, no se le dio a su trabajo la importancia que tiene. Al decir epitelial, el Dr. Abel se refiere a las formas más frecuentes de adenocarcinoma - pulmón, mama, próstata, colon, etc. Estos constituyen por lo menos el 80% de las muertes de cáncer en los países industriales avanzados. Cada vez con mayor frecuencia, se utiliza quimioterapia en casos avanzados de cáncer. En todo el mundo, mueren más de un millón de personas a causa de estos tipos de cáncer, y la mayoría recibe alguna forma de terapia citotóxica sistémica antes de morir.

Mientras escribía su monografía, el Dr. Abel realizó una encuesta entre cientos de oncólogos. Las opiniones personales de muchos oncólogos, nos informa, parecen contrastar de manera significativa con lo que se comunica al público. De hecho, el Dr. Abel cita estudios en los que muchos oncólogos sostienen que no utilizarían quimioterapia si tuvieran cáncer. El establishment atribuye el supuesto aumento histórico en la tasa de supervivencia a 5 años de las últimas décadas a los efectos beneficiosos de la quimioterapia. Los expertos modernos en metodología están de acuerdo en que la única manera de obtener información confiable sobre el valor relativo de dos terapias es realizar comparaciones aleatorias. Es sorprendente que casi nunca se lleven a cabo tales comparaciones en el caso de las terapias ortodoxas. La supervivencia a 5 años puede ser mejor hoy que años atrás debido a mejoras en la detección temprana y/o a mejoras en los cuidados paliativos.

Si la realidad de la quimioterapia es tan poco alentadora como dice el Dr. Abel, ¿cómo surgió la idea de utilizarla para los tipos principales de cáncer? Uno de los motivos es que a menudo las drogas sí logran algo: reducen los tumores. Pero en contra de lo que comúnmente se cree, la reducción de la masa del tumor no alarga la vida. De hecho, en ocasiones, el cáncer regresa más agresivamente, porque matar al 99% de las células cancerosas alienta el crecimiento de cepas de células malignas resistentes a las drogas.

¿Al menos la quimioterapia no mejora la calidad de vida del paciente? Probablemente otorga un alivio psicológico al pensar que se está haciendo algo contra la enfermedad (sin embargo, como acabamos de ver, esto puede no ser cierto en la mayoría de los casos). Es valioso si alivia los síntomas, como en el cáncer en la cabeza o en el cuello. Pero como señala el Dr. Abel, hasta ahora no han habido estudios aleatorios que brinden una clara evidencia de que la quimioterapia mejora la calidad de vida. De hecho, la mayoría de estas drogas son tan tóxicas que pueden disminuir mucho la calidad de vida.

¿Y qué hay de la infrecuente y afortunada persona cuyo carcinoma avanzado parece curarse por el tratamiento con drogas? Hay que evaluar el beneficio de esta persona contra el costo total de todos aquellos que reciben el tratamiento y no se benefician, la totalidad del riesgo versus el beneficio, de lo contrario el argumento adquiere la misma lógica que una recomendación de apostar basada en las ganancias de los ganadores

En resumen, según el Dr. Ulrich Abel, la oncología no ha sido capaz de proporcionar bases científicas sólidas para la terapia citotóxica tal como se la usa actualmente. Sin embargo, la tesis de la eficacia de la quimioterapia ha tomado el carácter de un dogma. De hecho, tanto en Alemania como en los EE.UU., no es ético. no brindarle estos tratamientos tóxicos a un creciente número de pacientes. Por lo tanto, la oncología clínica se ha vuelto prisionera de su propio dogma.

Uno de los pocos estudios que comparó pacientes que recibían tratamiento oncológico convencional con pacientes que no recibían ningún tratamiento fue dirigido por el Dr. Hardin Jones, profesor de física y fisiología médicas en la Universidad de California. Ante un panel de la Sociedad Norteamericana del Cáncer, dijo: "Mis estudios han demostrado de manera concluyente que los pacientes que no reciben ningún tratamiento viven de hecho hasta cuatro veces más que los que sí lo reciben. Para un tipo típico de cáncer, las personas que no aceptaron el tratamiento vivieron un promedio de 12 años y medio. Aquellos que aceptaron la cirugía y otros tratamientos vivieron de promedio sólo 3 años.


Más sobre la reducción de los tumores
Quienes tienen cáncer suelen preguntar ¿Qué chances tengo con la quimioterapia?. A menudo los médicos dicen que la respuesta puede ser del 60% o 75%. Para el paciente esto suena muy alentador, y entonces acepta la quimio, por más que implique un gran sufrimiento, creyendo que los beneficios serán mayores que los efectos negativos. Pero tal como lo señala Ralph Moss, Ph.D., en su libro Cuestionando la quimioterapia (1995), el médico dice índice de respuesta pero el paciente oye cura. Estos pacientes y sus familias pueden ponerse furiosos al darse cuenta de que por lo general la respuesta no significa más tiempo de vida ni una mejor calidad de vida. Aunque la creencia de que la reducción del tumor extiende la vida se acepta casi universalmente, esta creencia es falsa. Algunos oncólogos tienen bien claro que esto es así... saben que la reducción del tumor no dice nada sobre las expectativas de vida del paciente... la reducción del tumor es el principal parámetro de efectividad de la quimioterapia. Esto tiene mucha importancia, porque los médicos rutinariamente buscan lograr tal respuesta, y le dicen a sus pacientes que es un objetivo muy deseado en el tratamiento (basados en esta creencia falsa) [...] Esta es una de las ilusiones primarias de la oncología.

En 1988, un científico del Instituto Nacional del Cáncer (EE.UU.) publicó estadísticas en el prestigioso Cecil´s Textbook of Medicine indicando que para muchos tipos de cáncer (cáncer de mama, estómago, próstata, cabeza y cuello, vegija y otros) la tasa de respuesta a la quimioterapia era de 75%. Sin embargo, para estos mismos cánceres, casi no había casos de sobrevida prolongada libre de enfermedad.


¿Cuán tóxica es la quimioterapia?

En los manuales modernos sobre el tema, se recomienda a las enfermeras usar batas de manga larga, gafas, protección para los zapatos, y guantes extra gruesos, que deben cambiarse cada media hora. Se les instruye que nunca coman, beban, fumen o se apliquen cosméticos en el área de preparación de las drogas. Se les advierte que la mera manipulación de las drogas tiene riesgos significativos, tales como anormalidades reproductivas, lesiones hepáticas y de los cromosomas, y problemas hematológicos.

Si estos son los riesgos de manipular las drogas, ¿cuál es el riesgo de introducirlas en el cuerpo de una persona enferma? Las drogas quimioterapéuticas son una de las sustancias más tóxicas que se introducen intencionalmente en el cuerpo humano.

Si todo esto es cierto, ¿cómo es posible que se siga usando la quimioterapia rutinariamente? El tratamiento alopático del cáncer mueve cientos de miles de millones de dólares al año en el mundo entero. No es difícil entender por qué sigue existiendo. Las alternativas existen, pero son menos costosas y muchas ni siquiera pueden patentarse.

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Referencias
1 - Robert Harris y Jeremy Paxman, A Higher Form of Killing: The Secret Story of Chemical and Biological Warfare (New York: Hill and Wang, 1982) pp. 119-25. Ver también este documento de la American Cancer Society de los EE.UU.
2 - Sharon Batt, Patient no more (Charlottetown, PEI, Canadá, Synergy Books, 1994), p.86
3 - John Cairns, "The Treatment of Diseases and the War against Cancer", Scientific American, 253 (5), Nov. 1985, pp. 51-59.
4 - John Bailar and Elaine Smith, "Progress against Cancer?", New England Journal of Medicine, 314, 8 de mayo, 1986, pp. 1226-33.
5 - Ulrich Abel, "Chemotherapy of Advanced Epithelial Cancer", Hippokrates Verlag Sttutgart, 1990.
6 - Transactions, New York Academy of Science, series 2, v. 19 n. 3, p. 322.
7 - Ralph Moss, Questioning Chemotherapy, (Brooklyn, New York, Equinox), 1995, p. 21.
8 - Cecil Textbook of Medicine, 18° edición, citado en Ralph Moss, p. 57.
9 - S. Loeb, Chemotherapy Handbook (Springhouse, PA: Springhouse Corp., 1994).

El material de este artículo fue tomado, con permiso, del libro "Reclaiming Our Health", de John Robbins (H.J. Kramer, Tiburon, California, 1996), y de "Se derrumba el "Muro de Berlín" de la quimioterapia", de Ralph Moss.

Gracias Axel Makaroff
http://www.axel.org.ar
Se desmorona el muro de Berlín de la quimioterapia
Tomado de The cancer Chronicles, nro. 7
Diciembre, 1990, por Ralph W. Moss, Ph. D. 
 
 
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ESTE ARTICULO DERIVO EVENTUALMENTE (CINCO AÑOS MAS TARDE) EN MI LIBRO CUESTIONANDO LA QUIMIOTERAPIA.

Este año ciertamente quedará en la historia como el año de las sorpresas alemanas. Cayó el Muro de Berlín. Las dos Alemanias se unieron. Y ahora en Alemania está empezando a derrumbarse otro muro: el mito de que la quimioterapia es invencible. Un experto en bioestadística oncológica de Heidelberg, el Dr. Ulrich Abel, ha publicado una revolucionaria monografía, Quimioterapia para cánceres epiteliales avanzados, en la cual le hace el mayor agujero hasta ahora al sólido frente de la ortodoxia (lamentablemente, el libro está agotado).

Su inquietud fue creciendo durante diez años de trabajo en el área de estadística en oncología clínica. Un análisis sobrio y desprejuiciado de la literatura, según él descubrió, raramente ha revelado que los regímenes (de medicamentos) en cuestión tengan algún beneficio terapéutico en el tratamiento de cánceres epiteliales avanzados. Esta es una afirmación asombrosa viniendo de un miembro del establishment del cáncer. En Alemania, le valieron un gran artículo, mayormente favorable, en Der Spiegel, el equivalente alemán de Time. Aquí, el poderoso establishment de la quimioterapia ha mantenido un discreto silencio.

Al decir epitelial, el Dr. Abel se refiere a las formas más frecuentes de adenocarcinoma pulmón, mama, próstata, colon, etc. Estos constituyen por lo menos el 80% de las muertes de cáncer en los países industriales avanzados.

Cada vez con mayor frecuencia, se está utilizando quimioterapia tóxica en casos avanzados de estas enfermedades. En todo el mundo, mueren más de un millón de personas a causa de estos tipos de cáncer, y la mayoría recibe alguna forma de terapia citotóxica sistémica antes de morir.

Sin embargo, en 92 páginas, y con una lógica estricta, el Dr. Abel muestra que no hay evidencia, para la gran mayoría de los casos de cáncer, de que el tratamiento con estas drogas produzca resultados positivos en los pacientes con enfermedad avanzada, ya sea en expectativas de vida o en calidad de vida. La casi dogmática creencia en la eficacia de la quimioterapia se basa con frecuencia en conclusiones falsas extraídas de datos inapropiados. Mientras escribía su monografía, el Dr. Abel también realizó una encuesta entre cientos de oncólogos. Las opiniones personales de muchos oncólogos, nos informa, parecen contrastar de manera llamativa con lo que se comunica al público. De hecho, el Dr. Abel cita estudios en los que muchos oncólogos sostienen que no utilizarían quimioterapia si tuvieran cáncer.

El establishment atribuye el supuesto aumento histórico en la tasa de supervivencia a 5 años de las últimas décadas a los efectos beneficiosos de la quimioterapia.

Pero como demuestra el Dr. Abel, es este un razonamiento equivocado. Decir que la supervivencia a 5 años equivale a la cura confunde, porque combina datos tanto de cánceres locales como diseminados. Y las comparaciones con grupos de control históricos son muy parciales. Los expertos modernos en metodología están de acuerdo en que la única manera de obtener información confiable sobre el valor relativo de dos terapias es realizar comparaciones aleatorias. Es sorprendente que casi nunca se lleven a cabo tales comparaciones en el caso de las terapias ortodoxas. Algunas de las razones posibles por las cuales la supervivencia a 5 años puede se mejor hoy que años atrás:


· Mejoras en la detección temprana

· Stage migration (un mejor diagnóstico da por resultado una mejor prognosis)

· Mejoras en los cuidados de apoyo


En un gráfico asombroso, el Dr. Abel resume toda la evidencia directa disponible a partir de estudios aleatorios de si la quimioterapia extiende o no la vida. El cáncer de pulmón de célula pequeña es el único carcinoma para el cual existe buena evidencia directa de una mejoría en la supervivencia a causa de la quimioterapia. ¡Pero la mejoría consistía en unos tres meses más de vida! Para cáncer de pulmón que no sea de célula pequeña exiten también algunos débiles indicadores de que se obtiene un pequeño beneficio.

Para otros tipos de cáncer, las noticias son mucho menos alentadoras:
Colorectal: no hay evidencia de que la supervivencia mejore con la quimioterapia.
Gástrico: no hay evidencia clara
Pancreático: el mayor estudio realizado arrojó resultados completamente negativos. Fue mayor la supervivencia en el grupo de control
Vejiga: no se ha realizado ninguna prueba clínica
Mama: no existe evidencia directa de que la quimioterapia extienda la supervivencia. Su uso es éticamente cuestionable.
Ovario: no existe evidencia directa, pero probablemente haya un pequeño beneficio de los tratamientos con cis-platinio. Pero las comparaciones no aleatorias prácticamente carecen de valor para evaluar la terapia.
Utero y cuello del útero: no existe mejoría en la supervivencia
Cabeza y cuello: no existe mejoría en la supervivencia, pero ocasionalmente hay efectos positivos debido a la reducción del tamaño de los tumores

Dados los resultados casi uniformemente negativos, ¿dónde se originó la idea de que la quimioterapia es tan beneficiosa en esos cánceres? Uno de los motivos es que a menudo las drogas tóxicas sí producen una respuesta: una reducción parcial o total del tamaño del tumor. Pero en contra de lo que comúnmente se cree, la reducción de la masa del tumor no prolonga las expectativas de vida. De hecho, en ocasiones, el cáncer regresa más agresivamente, porque matar al 99% de la masa de un tumor alienta el crecimiento de cepas de células resistentes.

¿La quimioterapia no mejora la calidad de vida del paciente, por lo menos? Probablemente otorga un mínimo de alivio psicológico a un paciente que está muriendo, si consideramos que le da una posibilidad. (Sin embargo, esto en general se basa en el error conceptual de que la quimioterapia va a ser curativa). Es ventajoso si alivia los síntomas, como en el cáncer en la cabeza o en el cuello. Pero como señala el Dr. Abel, hasta ahora no han habido estudios aleatorios que brinden una clara evidencia de que la quimioterapia mejora la calidad de vida. De hecho, la mayoría de estas drogas son tan tóxicas que pueden causar una horrenda disminución de la calidad de vida en muchos pacientes llevados hacia lo que un oncólogo llama la frontera vital (al borde de la muerte).

¿Y qué hay de la infrecuente y afortunada persona cuyo carcinoma avanzado parece curarse por el tratamiento con drogas? Ciertamente, unos pocos pueden responder de esta milagrosa forma. Pero uno debe evaluar el beneficio de esta persona contra el costo total de todos aquellos que reciben el tratamiento y no se benefician. Se debe evaluar la totalidad del riesgo versus el beneficio, de lo contrario el argumento adquiere la misma lógica que una recomendación de apostar basada en las ganancias de los ganadores.

En resumen, la oncología no ha sido capaz de proporcionar bases científicas sólidas para la terapia citotóxica tal como se la usa actualmente. Sin embargo, la tesis de la eficacia de la quimioterapia ahora ha tomado el carácter de un dogma. De hecho, tanto en Alemania como en los EE.UU., no brindarle estos tratamientos tóxicos a un creciente número de pacientes no es ético. Por lo tanto, la oncología clínica se ha vuelto prisionera de su propio dogma.

Se podría decir mucho más sobre este libro de lo que es posible en una breve reseña. Digamos que en este annus mirabilis, el libro de Abel es uno de las más extraordinarias maravillas.

A veces los médicos se niegan a escuchar sobre los efectos adversos de la quimioterapia, ya que los consideran un pequeño precio a pagar a cambio de una supervivencia más prolongada. Pero la quimioterapia se originó en experimentos con gas mostaza en la segunda guerra mortal, y sigue siendo un veneno.

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Ralph Moss, Ph.D., es autor de ocho libros y de tres documentales sobre la temática del cáncer. Es asesor (de tratamientos alternativos para el cáncer) del Instituto Nacional de Salud, de la Universidad de Columbia, y de la Universidad de Texas. Investiga y escribe informes individualizados para personas con cáncer, llamados Healing Choices (Elecciones de Curación).

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La reducción de los tumores, ¿alarga la vida?
Para pasar el test de "efectividad", la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos, EE.UU.) requiere evidencia sustancial no de que los remedios salvan vidas, sino solamente de que son efectivos para el uso para el cual están pensados. "Evidencia sustancial" se define como "investigaciones adecuadas y bien controladas... en base a las cuales se pueda concluir de manera responsable y justa... que la droga tendrá el efecto que se supone que tiene bajo las condiciones de uso prescriptas, recomendadas y sugeridas en la etiqueta" (1). A pesar de este requisito legal, la Oficina de Evaluaciones Tecnológicas de los EE.UU. (OTA), ha informado lo siguiente: "Sólo del 10% al 20% de todos los tratamientos y procedimientos que se usan actualmente en la medicina han demostrado ser efectivos en pruebas controladas" (2).

Para que las drogas oncológicas se consideren "efectivas" es suficiente con que reduzcan los tumores. Pero la investigación médica indica que la radiación y la quimioterapia, si bien reducen los tumores, no necesariamente extienden la vida. Un investigador que llegó a esta conclusión en 1990 es Ulrich Abel, experto en bioestadística alemán. Según su investigación, la reducción del tamaño del tumor no sólo no extiende la vida sino que también puede hacer que el cáncer vuelva a aparecer más agresivamente, ya que al matar a casi toda la masa cancerosa, se propicia el crecimiento de células malignas resistentes a las drogas oncológicas (3). La misma conclusión aparece en un artículo aparecido en el British Medical Journal, en el que se menciona que si bien la reducción del tumor es la manera habitual de medir la eficacia de la quimioterapia, "la reducción radiológica de tumores sólidos... a menudo tiene poco o ningún beneficio en la extensión de la vida de la persona... lamentablemente, pocos estudios han comparado la quimioterapia con los cuidados paliativos sin quimioterapia" (4).

Uno de los pocos estudios que hizo tal comparación fue dirigido por el Dr. Hardin Jones, profesor de física y fisiología médicas en la Universidad de California, en Berkeley. Ante un panel de la Sociedad Norteamericana del Cáncer, dijo: "Mis estudios han demostrado de manera concluyente que los pacientes que no reciben ningún tratamiento viven de hecho hasta cuatro veces más que los que sí lo reciben. Para un tipo típico de cáncer, las personas que no aceptaron el tratamiento vivieron un promedio de 12 años y medio. Aquellos que aceptaron la cirugía y otros tratamientos vivieron de promedio sólo 3 años. [...] Atribuyo esto al efecto traumático de la cirugía en los mecanismos de defensa naturales del cuerpo. El cuerpo tiene una defensa natural contra todos los tipos de cáncer" (5).

El Dr. Jones realizó sus investigaciones hace veinte años. Faltan datos más recientes, porque ya no se realizan estudios comparando a pacientes que reciben tratamiento con pacientes que no lo reciben. No tratar con los métodos "probados" a un paciente con un cáncer potencialmente curable es considerado una falta de ética. Lo único que hacen la mayoría de los estudios sobre drogas oncológicas es comparar el efecto de dos tratamientos, cuyos niveles de toxicidad son similares, y lo que se evalúa es su efecto sobre el crecimiento del tumor (6). En 1984 se realizó un análisis de 80 estudios sobre quimioterapia para el tratamiento del cáncer de mama. En 76 de los estudios se evaluó únicamente la reducción del tumor, no los efectos sobre la extensión de la vida o sobre la calidad de vida; y de los cuatro restantes, tres no encontraron una extensión de la vida a causa de las drogas quimioterapéuticas (7). En otros análisis se han obtenido conclusiones igualmente inquietantes (8).

En el caso de la cirugía y la radiación, ambos tratamientos se empezaron a utilizar mucho antes de que el requisito de "efectividad" de la FDA entrara en vigencia. En el caso de la cirugía, no se han llevado a cabo estudios a gran escala que hallan demostrado una extensión de la vida para quienes reciben el tratamiento, comparados con quienes no lo reciben; y en el caso de la radiación aplicada luego de la cirugía, los estudios controlados randomizados grandes no han demostrado una ventaja en cuanto a la extensión de la vida, en comparación con quienes reciben solamente la cirugía (9).

La radiación se aplica para reducir los tumores en situaciones críticas (por ejemplo, cuando el tumor presiona una arteria, una vía aérea, un órgano vital o un nervio), pero puede que el efecto a largo plazo sea de hecho una disminución del tiempo de vida de la persona (10). En un análisis de ocho estudios, realizado en 1987, la conclusión fue que el riesgo de muerte después de diez años para mujeres que no habían recibido radiación después de la cirugía era 26% menor que para aquellas que sí la habían recibido (11). El Dr. John Cairns, de Harvard, escribió en 1985 que "la mayor parte de los cánceres no se pueden curar con radiación, porque la dosis de rayos X necesarios para matar a todas las células cancerosas mataría también al paciente" (12).

En el caso de la quimioterapia, se ha progresado en el tratamiento de ciertos cánceres; pero las drogas oncológicas no han logrado mucho en cuanto a la extensión de la vida para los cánceres principales - cáncer de mama, de colon y de pulmón (13).

Según el Dr. Cairns, la quimioterapia previene la muerte de sólo el 2 o 3% de los pacientes con cáncer. Las probabilidades de que los medicamentos maten al paciente son aproximadamente las mismas: entre el 2,5 y el 5% (14). En un estudio de 1991, en el que participaron 250 mujeres con cáncer de mama con metástasis, en el que se comparó a personas que recibieron quimioterapia con personas que no recibieron ningún tratamiento, el tratamiento no sólo no alargó la vida sino que causó una significativa disminución de la calidad de vida (15).

Por otro lado, en el caso del cáncer de mama temprano, se ha hallado una modesta ventaja en cuanto a la extensión de la vida. Un análisis inglés realizado en 1992, en el que se evaluaron 31 estudios randomizados en los que participaron 11.000 mujeres, halló una leve ventaja de extensión de vida luego de diez años en pacientes que habían recibido "poliquimioterapia" (más de una droga oncológica durante más de un mes). Las probabilidades de que las mujeres estuvieran vivas diez años después, sin embargo, eran tan sólo de 51.3% con los medicamentos, versus 45% sin los medicamentos; solamente 6,3% de ventaja de extensión de vida. Y este desalentador pronóstico era para mujeres con cáncer temprano, cuando todavía es "tratable" (16).

A pesar de estos escasos beneficios, el Instituto Nacional del Cáncer (EE.UU.) ha recomendado quimioterapia para todas las pacientes con cáncer de mama, tengan o no signos visibles de cáncer luego de la cirugía. La teoría es que haciendo una proyección a miles de mujeres, muchas se pueden salvar (17). El problema, especialmente para el 93,7% que no se beneficia, reside en los devastadores efectos secundarios de las drogas oncológicas. Prácticamente todos los agentes quimioterapéuticos son tóxicos e inmunosupresores. Al ser incapaces de distinguir entre células cancerosas y células normales, terminan matando a las dos. Además, la mayoría causa cánceres secundarios, que pueden aparecer muchos años después de un "exitoso" tratamiento con quimioterapia (18).

Referencias

1. 21 United States Code Sec. 355(d).
2. Office of Technology Assessment, U.S. Congress, Assessing Efficacy and Safety of Medical Technology (Washington D.C.: OTA 1978).
3. U. Abel, Chemotherapy of Advanced Epithelial Cancer (Stuttgart: Hippokrates Verlag GmbH, 1990), summarized by R. Moss in "Chemo's 'Berlin Wall' Crumbles," (Se derrumba el "Muro de Berlín" de la quimioterapia")
Cancer Chronicles (December 1990) , page 4. En el caso del cáncer de mama, el Dr. Abel observó que no hay evidencia directa de que la quimioterapia alarga la vida, por lo que su uso es "éticamente cuestionable". Su investigación fue reseñada en la conocida revista alemana Der Spiegel en 1990.
4. G. Mead, "Chemotherapy for solid tumours: Routine treatment not yet justified," British Medical Journal 310:246 (1995).
5. G. Borell, The Peroxide Story (Delano, Minnesota: ECHO, 1988), page 30.
6. See I. Tannock, "Treating the patient, not just the cancer," New England Journal of Medicine 317(24):1534-35 (1987).
7. R. Oye, et al., "Reporting results from chemotherapy trials: Does response make a difference in patient survival?", JAMA 252(19):2722-25 (1984).
8. See G. Mead, op. cit.; I. Tannock, op. cit.; U. Abel, op. cit.
9. See R. Houston, "Misinformation from OTA," op. cit., page 600; J. Weese, et al., "Do operations facilitate tumor growth?", Surgery 100(2):273-77 (1986) (surgery and anesthesia enhance the implanting of tumors and facilitate metastasis); J. Stjernsward, "Decreased survival related to irradiation postoperatively in early operable breast cancer," Lancet (November 30, 1974), pages 1285-86; R. Moss, The Cancer Industry, op. cit., pages 59-72.

10. R. Walters, en Options: The Alternative Cancer Therapy Book (Garden City Park, New York: Avery Group Publishing Co., 1993), página 13, observa que ya en 1953 Benedict Fitzgerald, consejero especial del Departamento de Justicia, presentó estudios al Congreso que mostraban que los pacientes que no recibían radiación vivían más que los que sí la recibían.

11. J. Cuzick, et al., "Overview of randomized trials of postoperative adjuvant radiotherapy in breast cancer," Cancer Treatment Reports 71(1):15-29 (1987).
12. J. Cairns, "The treatment of diseases and the war against cancer," Scientific American 253(5):51 (1985).
13. See R. Walters, op. cit., pages 9-11.
14. B. Culliton, "The rocky road to remission," Science 244:1432 (June 23, 1989).
15. H. Muss, et al., "Interrupted versus continuous chemotherapy in patients with metastatic breast cancer," New England Journal of Medicine 325:1342-48 (1991).
16. Early Breast Cancer Trialists' Collaborative Group, "Systemic treatment of early breast cancer by hormonal, cytotoxic, or immune therapy," Lancet 339(8785):71-85 (1992).

17. Esta recomendación se basa en una serie de estudios de 1989 que hallaron un "notable aumento del tiempo de sobrevida sin enfermedad" gracias al tratamiento con drogas oncológicas. Sin embargo, los estudios no hallaron un aumento significativo de la sobrevida real de los pacientes. "Sobrevida sin enfermedad" era un artilugio que significaba un cierto período de tiempo sin que aparecieran nuevos tumores. See B. Fisher, et al., "A randomized clinical trial evaluating sequential methotrexate and fluorouracil in the treatment of patients with node-negative breast cancer who have estrogen-receptor-negative tumors," New England Journal of Medicine 320(8):473-78 (1989); Ludwig Breast Cancer Study Group, "Prolonged disease-free survival after one course of perioperative adjuvant chemotherapy for node-negative breast cancer," New England Journal of Medicine 320(8):491-96 (1989); E. Mansour, et al., "Efficacy of adjuvant chemotherapy in high- risk node-negative breast cancer," New England Journal of Medicine 320(8):485-90 (1989). El mismo año, la Oficina General Contable (GAO, EE.UU.) publicó un informe sobre la efectividad de la quimioterapia para el cáncer de mama. El informe trataba sobre el tipo de pacientes que se piensa que más se pueden beneficiar con este tipo de drogas oncológicas. La GAO no encontró un aumento detectable en el tiempo de sobrevida de estas pacientes, a pesar de que el uso de la quimioterapia se había triplicado desde 1975. See "GAO report on breast cancer," World Research Foundation News (3rd & 4th quarter 1990), page 7.

18. R. Walters, op. cit. See also H. Vorherr, "Adjuvant chemotherapy of breast cancer: Reality, hope, hazard?", Lancet (December 19/26, 1981), pages 1413-14: "La evidencia de supervivencia a los cinco años muestra que los beneficios de la quimioterapia adyuvante (independiente) para el cáncer de mama es de tan sólo un 4%... teniendo en cuenta las muchas dudas y controversias sobre la quimioterapia adyuvante, que de por sí plantea un serio riesgo para la salud, no se debería someter a ningún paciente a este "tratamiento" de manera rutinaria".


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Eficacia Real de los Tratamientos Anticancer
En 1999 año murieron en los de España hospitales 371.102 personas. De ellas, 94.566 (el 25,48%) a causa de tumores; es decir, de cáncer. Luego una de cada cuatro personas que muere en un hospital español lo hace de cáncer. Una cifra mareante que, encima, no refleja la realidad porque buena parte de los enfermos terminales de cáncer son enviados a morir a sus casas por los oncólogos "cuando ya no pueden hacer nada por ellos".

En suma, ¿cuántas personas mueren de verdad de cáncer en España si sólo en hospitales fallecen casi cien mil al año? ¿Un 50% más? ¿El doble? No se sabe. Pero eso sí, se ha avanzado muchísimo en la investigación y tratamiento del cáncer....

Actualmente hay tres vías con las que la Medicina convencional afronta el problema del cáncer: la Cirugía, la Quimioterapia y la Radioterapia.

En lo que se refiere a la Cirugía, se explicó la importancia de detectar a tiempo un tumor antes de que se extienda porque si el mismo se extirpa cuando aún está aislado el problema puede atajarse antes de que sea irremediable. Cuando así se hace, cuando se actúa en la fase inicial, el porcentaje de casos en que el tumor desaparece y no vuelve a aparecer es notable.
Agregaré que, según el conocido Manual Merck de Medicina, la cirugía es suficiente en un alto porcentaje de cánceres (en el de pulmón el porcentaje de éxito es muy bajo).

Obviamente, no hay manera de contrastar sus datos. Pero en él se afirma que incluso en casos incipientes, sin metástasis, la cirugía sola no es suficiente entre un 30 y un 63% de los casos de cáncer de pulmón, del 18 al 35% en los cánceres de boca, testículo, riñón, vejiga, colon, mama, útero, próstata, ovarios y laringe, y en el 6% de los casos de cuello uterino.

En lo que se refiere a la Radioterapia, se reconocería durante el cursillo que a pesar de que mueve miles de millones de dólares al año los resultados son más bien escasos. Una información que no me sorprendió en absoluto ya que, según los expertos que previamente había consultado, la Radioterapia es ineficaz en un alto porcentaje de cánceres. Según el propio Manual Merck, la eficacia de esta terapia sola nada más es aceptable en casos de cáncer iniciales de testículos, en la llamada Enfermedad de Hodgkin, en los linfomas no hodgkinianos y en los cánceres de próstata (entre el 67 y el 90% de los mismos).

En cuanto a la Quimioterapia no se dieron datos de su eficacia pero el Manual Merck indica que, por sí sola, tiene un porcentaje de éxito en los casos iniciales de coriocarcinomas (98%), cáncer de testículos -excepto seminomas- (88%), la Enfermedad de Hodking (74%), el Linfoma de Burkitt (44-74%) y el Linfoma linfoblástico (50%).

¿Y el resultado de combinar las tres terapias, es decir, cirugía-radioterapia, cirugía-quimioterapia, radioterapia-quimioterapia y cirugía-radioterapia-quimioterapia? Pues hay que decir que no se logran resultados mucho mejores en la mayor parte de los casos comentados aunque sí ayuda en otros cánceres no mencionados como los de endometrio (62%), estómago (54%), riñón -tumor de Wilms- (80), sarcoma de Ewing (70%) y sistema nervioso central -meduloblastoma- (71-80%).

Ahora bien, estamos hablando de los resultados que se obtienen en las fases iniciales de desarrollo del cáncer. Porque cuando el cáncer se ha desarrollado y extendido la cuestión es muy otra. En tales casos los porcentajes de "curación" (supervivencia de 5 años sin que se manifieste de nuevo el cáncer) son muy bajos. Pero de eso nadie quiere hablar.

Pobres resultados que ha obligado a todas las compañías -así se nos anunció también que lo ha hecho la Bristyol-Myers Squibb- a realizar un cambio fundamental de estrategia y que los esfuerzos se encaminen ahora en buscar moléculas que inhiban la proliferación celular. Es decir, a encontrar inhibidores específicos de los factores de crecimiento, receptores y GTP de la célula. Y crear tantos inhibidores distintos como tumores hay. Una labor, pues, de muchos años aunque en estos momentos se está investigando ya con 400 moléculas concretas. La nueva "Quimioterapia dirigida" pretende crear cuerpos monoclonales para cortocircuitar la transmisión de la información en la célula cancerosa, moléculas inhibidoras que impidan su replicación logrando que entre en apóptosis, es decir, lograr que la célula se autodestruya -se "suicide"- o sea destruida por las células de defensa del organismo.

Existen, en todo caso, otras vías de investigación. Es el caso de la terapia génica cuya idea básica es introducir material genético en las células -se piensa en retrovirus- para modificar sus funciones. También se pretende desarrollar la Inmunoterapia con la idea de introducir genes para potenciar la respuesta del sistema inmune.
Lo único que hoy está en fase III -probándose ya en humanos- son algunos antitumorales siendo uno de los más conocidos el Taxol fabricado por el laboratorio organizador de este cursillo. Los citotóxicos y los citostáticos se prueban hoy en miles de pacientes aunque no son tan específicos como los nuevos fármacos que se pretenden crear, inhibidores de la señal para interrumpir el ciclo celular e impedir la proliferación cancerosa.

Por supuesto, si toda esta investigación dará o no fruto alguno es una incógnita como los propios ponentes del curso reconocieron. Porque muchas veces las sustancias que dan resultado en animales fracasan posteriormente en humanos. Y, en el mejor de los casos, los fármacos que pudieran salir de estas investigaciones no estarían al alcance de los enfermos antes de varios años. Por consiguiente, no son una esperanza siquiera para los enfermos de hoy, sólo para los de mañana.

De hecho, varias compañías como Dendreon, Inspire Pharmaceuticals o Cubist Pharmaceuticals han informado hace poco de fallos o retrasos en los ensayos clínicos de sus medicamentos. Aunque los dos fracasos recientes más notables es precisamente el de dos anticancerosos, uno de ellos relacionado con la Bristol Myers Squibb, algo que los ponentes del cursillo se abstuvieron de mencionar. Hablamos del Erbitux.

Fabricado por ImClone, la Bristol Myers Squibb llegó en septiembre pasado a un acuerdo por el que se comprometió a pagar 2.000 millones de dólares a cambio del 20% de la empresa y de parte de los derechos del fármaco. Sólo que la FDA, tras ser probado en pacientes que sufrían cáncer colorrectal y que no habían respondido a la terapia habitual, lo rechazó a finales de diciembre pasado porque en los ensayos clínicos no pudo determinarse si la respuesta de los participantes se debía al nuevo medicamento o a los tratamientos habituales. Con lo que la Bristol Myers Squibb ha amenazado con romper el pacto firmado con ImClone si no se le permite controlar los próximos ensayos clínicos.

El otro es el SU5416, un medicamento diseñado para frenar la angiogénesis desarrollado por Sugen Inc., empresa comprada en 1999 por 650 millones de dólares por Pharmacia. Pues bien, los ensayos clínicos tuvieron que detenerse en la última fase tras constatarse que no prolongaba la vida de los pacientes más que la quimioterapia habitual. De los 355 participantes evaluados (con cáncer colorrectal en estadios avanzados) se comprobó que el grupo que recibía el SU5416 combinado con quimioterapia respondía exactamente igual que el que recibía el tratamiento normal sin combinar con el nuevo fármaco. El tiempo de supervivencia, como se esperaba, no aumentó hasta un 33%.

En suma, está por ver a dónde nos llevan esas investigaciones.

EFECTOS SECUNDARIOS DE LA RADIOTERAPIA Y LA QUIMIOTERAPIA
No quiero dejar de hablar, en cualquier caso, de los efectos secundarios de la Radioterapia y la Quimioterapia. Estos varían mucho de un paciente a otro pero las náuseas, los vómitos, la fatiga intensa, la caída del cabello y la pérdida de glóbulos en sangre son los más frecuentes. Al menos tres de cada cuatro pacientes padecerá como consecuencia una anemia severa -disminución de los glóbulos rojos- con la consecuente debilidad, somnolencia, dolor de cabeza, fatiga constante, falta de aire y palpitaciones aunque no necesariamente se presentan a la vez todos los síntomas descritos. Hay quien afirma, por cierto, que en estos casos ayuda la eritropoyetina pero una buena parte de los expertos lo duda.

También bajan los glóbulos blancos ya que resulta afectada la médula ósea y disminuyen las plaquetas -trombocitopenia- impidiendo el control por el cuerpo de una posible hemorragia. Es igualmente corriente observar petequias, hemorragias muy pequeñitas (se ven como puntitos rojos), principalmente en el interior de la boca y en las piernas. También es más fácil hacerse moretones.

Ambas terapias provocan además inflamación e, incluso, úlceras en las membranas mucosas así como en la boca y la garganta.

Asimismo, pueden irritar y dañar las venas inutilizándolas temporal o permanentemente. Y provocar una flebitis. Otras veces las venas se vuelven muy frágiles y se rompen fácilmente con lo que el medicamento administrado puede causar, al salirse, quemaduras en los tejidos vecinos.
Cabe añadir que cuando se trata a una embarazada el riesgo de provocar serias malformaciones en el feto -especialmente en el caso de la Quimioterapia- es altísimo; de hecho, lo normal es que nazca muerto.

Y lo más importante: el organismo se intoxica. Muchas veces irremediablemente. Con lo que se da la paradoja de que al enfermo le desaparece su tumor... pero se muere algún tiempo después porque el organismo le falla al estar envenenado. Y, claro está, esa persona no se habrá muerto de cáncer sino de otra cosa. Y si el fallecimiento se produce con suerte cinco años después, ¡se habrán salvado incluso las estadísticas y esa persona podrá hasta figurar entre los enfermos "libres de cáncer" y engordar los porcentajes de buenos resultados!

Aunque lo más sangrante es que tanto la Radioterapia como la Quimioterapia, que se utilizan para combatir el cáncer, pueden a su vez provocar cáncer. Un sarcasmo.

CONCLUSIÓN

Llegados a este punto no puedo dejar de denunciar que el problema del cáncer está siendo manipulado vergonzosamente. Porque en ningún lugar de Occidente se está atendiendo a consideraciones sanitarias sino políticas. Hay una orden no escrita que hace que las autoridades de todo el mundo intenten minimizar el problema ocultando la verdad. Por eso no se hacen estadísticas oficiales y constatables de los índices de supervivencia en los tratamientos convencionales. Los "éxitos" que con la Cirugía, la Quimioterapia y la Radioterapia se supone que se obtienen se reflejan en datos que aportan quienes fabrican los aparatos de radioterapia, los laboratorios que desarrollan los fármacos y, en el mejor de los casos, los oncólogos que practican ambas técnicas terapéuticas. De la credibilidad los fabricantes y laboratorios no hay mucho que explicar porque de vez en cuando la propia FDA norteamericana, harta probablemente de tanta mentira, les tiene que reconvenir a menudo. Los ensayos clínicos no se efectúan en buena parte de los casos a doble ciego y no los controlan equipos independientes. Y los oncólogos no tienen acceso a otros datos para corroborar la eficacia de lo que hacen por lo que, cuando su fracaso es alto, terminan pensando que han tenido la mala suerte de que a ellos les lleguen casos muy difíciles pero como a otros compañeros les va mejor -eso dicen las estadísticas- lo que tienen que hacer es no desesperar.

Sin embargo, los escasísimos datos fiables que existen son tozudos. Según el Instituto Nacional de Estadística muere hoy casi en España el doble de personas por tumores que hace dos décadas. En 1980 fallecieron de cáncer en hospitales (además de los muertos en casa) 58.431 personas, en l985 -cinco años después- 68.779, en 1990 fueron 79.609, en 1995 se llegó a 89.493 y en 1999 a 94.566. Eso supone el 25,48% de todas las muertes habidas en hospitales. Una de cada cuatro personas. Siendo los índices de mortandad más altos en los casos de cánceres de tráquea, bronquios y pulmón -en primer lugar- y los de colon (la mitad de casos que los anteriores). Les siguen a poca distancia los cánceres "mal definidos, secundarios y no especificados" y los de estómago, mama, próstata, hígado, tejido linfático, vejiga y páncreas. Es decir, que el número más alto de fallecimientos se da entre buena parte de quienes padecen los tipos de cáncer que se supone mejor resultado tienen con Quimioterapia y Radioterapia.

¿Alguien lo entiende?
Las autoridades políticas y sanitarias deberían dar una explicación de todo lo aquí expuesto. Pero no lo harán. No tienen más argumentos que la retórica y echar balones fuera alegando que en otros países se hace lo mismo. Como si ello fuese una razón y no una excusa.

No, la verdad es que aquí hay muchísimo dinero en juego. Cientos de miles de millones de euros. Y el control sobre el negocio, férreo. Ello explica que con tan paupérrimos resultados la Radioterapia y la Quimioterapia sean hoy los tratamientos "oficiales" cuando la cirugía no es viable. Y sólo eso explica también que desde las asociaciones de oncólogos y desde el poder se persiga encima como charlatanes y estafadores a quienes pretenden tratar a los enfermos de cáncer de otra manera. "Si nosotros, que somos los que más sabemos en este ámbito, no conseguimos gran cosa, ¿qué van a poder hacer otros?". Y con tal pensamiento exigen que a quienes tratan a los pacientes de otra manera -médicos incluidos- se les persiga legalmente y se les impida ejercer. Conozco varios casos sangrantes en España.

Médicos a los que sus colegios, en nombre de la verdad que detentan, los han inhabilitado profesionalmente o los han llevado a los tribunales para que lo haga el juez.
Hace ahora un año, un conocido oncólogo, harto de que se le murieran los pacientes, decidió abandonar el ejercicio de la Oncología en el hospital de su comunidad autónoma para el que trabajaba a fin de poder aplicar otras terapias que consideraba más eficaces. Y así lo está haciendo hoy en su consulta privada. Porque en los hospitales públicos un oncólogo sólo puede hacer lo que le indican, no puede ejercer su libre albedrío. Y lo más singular es que hablamos de alguien que hace ya más de 25 años introdujo en su comunidad la Medicina Nuclear. Con alta experiencia, pues, en los tratamientos convencionales. Excuso decir que ya entonces le invité a expresar abiertamente en la revista sus impresiones. Su respuesta fue clara: "Mire usted, me encantaría pero tengo tres hijos aún en casa y debo trabajar para vivir. Y sé que si abro la boca me quitan la licencia como médico. A pesar de haber renunciado a mi cargo de responsable de Oncología en el hospital. Lo siento." No insistí. Hace sólo unos días entré de nuevo en contacto con él y me aseguró que sus resultados, hoy, son mucho mejores que antes. Como los de otros médicos que conozco y que trabajan discretamente para no ser perseguidos y denunciados, al igual que Hamer.

Termino. Sé que quienes padecen cáncer o tienen familiares o amigos que lo sufren estarán angustiados. Y sé que muchas personas dirán que no tiene sentido decirle la verdad a la gente cuando ésta es tan dura. Pero me niego a aceptar esa falacia. La gente tiene derecho a saber la verdad, a estar informada y, sobre todo, a poder elegir tratamientos alternativos a los de la Quimioterapia y Radioterapia si lo desea. Porque los hay aunque las autoridades lo nieguen y persigan a quienes los practican.
 
 
 
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Médicos tercer causa de muerte en EE.UU.
Los médicos son la tercer causa de muerte en los EE.UU.:
causan 250.000 muertes por año.
Este artículo del Journal of the American Medical Association (JAMA) es el mejor que he visto en toda mi vida, publicado en la literatura científica, que documenta la tragedia del paradigma médico tradicional.

Esta información es una continuación del Informe del Instituto de Medicina que apareció en los medios en diciembre de 1999, pero era difícil hallar las referencias de los datos dado que no apareció en una publicación peer-reviewed. Ahora se ha publicado en el JAMA, que es la publicación médica con mayor circulación del mundo.

La autora es la Dra. Barbara Starfield, de la Escuela de Higiene y Salud Pública John Hopkins, y describe cómo el sistema de salud de los EEUU puede contribuir a la mala salud.


Todas estas son muertes por año:

12.000 cirugías innecesarias (8)
7.000 errores de medicación en hospitales (9)
20.000 otros errores en hospitales (10)
80.000 infecciones en hospitales (10)
106.000 efectos negativos de medicamentos (que no son errores) (2)

¡Esto suma 250.000 muertes por año por causas iatrogénicas!

¿Qué significa iatrogénicas? El término se define como inducido en un paciente por la actividad, manera, o terapia utilizada por un médico. Se usa especialmente refiriéndose a una complicación del tratamiento.

La Dra. Starfield nos advierte sobre cómo interpretar estos números:

En primer lugar, la mayoría de estos datos provienen de estudios realizados en pacientes hospitalizados
En segundo lugar, estas estimaciones son solamente de muertes, y no incluyen los efectos negativos asociados a la incapacidad o al malestar.
En tercer lugar, las estimaciones de muertes debidas a errores son más bajas que las del informe del Instituto de Medicina (1)

Si se utilizan las estimaciones más altas, las muertes debidas a causas iatrogénicas estarían entre 230.000 y 284.000. De cualquier manera, 225.000 muertes por año constituye la tercer causa de muerte en los EEUU, después de las muertes por enfermedad cardiovascular y cáncer. Incluso si son exagerados, hay un amplio margen entre este número de muertes y la siguiente causa principal de muerte (enfermedad cerebrovascular).

Otro análisis concluyó que entre 4% y 18% de los pacientes regulares experimentan efectos negativos en ámbitos ambulatorios, incluídos:

116 millones de visitas extra al médico
77 millones de recetas extra
17 millones de visitas a la sala de emergencias
8 millones de hospitalizaciones
3 millones de admisiones por tiempo prolongado
199.000 muertes adicionales
77.000 millones de dólares extra de gastos

El alto costo del sistema de salud se considera un déficit, pero parece ser tolerado por la creencia de que el mayor gasto proporciona más salud salud.

Sin embargo, la evidencia de algunos estudios indica que hasta el 20% o 30% de los pacientes recibe cuidados inadecuados.

Entre 44.000 y 98.000 de los mismos mueren cada año como resultado de errores médicos (2)

Esto podría tolerarse si resultara en mejor salud, pero, ¿es así? En una reciente comparación entre 13 países (3,4), los EE.UU. se ubican en promedio en el puesto 12, según 16 indicadores de salud. Más especificamente, la ubicación de los EE.UU. para varios indicadores fue:

13° (último) en porcentaje de nacimientos con bajo peso
13° en mortalidad neonatal y mortalidad infantil general (14)
11° en mortalidad post neonatal
13° en años de vida potencial perdidos (excluyendo las causas externas)
11° en expectativa de vida de mujeres al año de vida, 12° para hombres.
10° en expectativa de vida a los 15 años, para mujeres; 12° para hombres
10° en expectativa de vida a los 40 años, para mujeres; 9° para hombres
7° en expectativa de vida a los 65 años, para mujeres; 7° para hombres
3° en expectativa de vida a los 80 años, para mujeres; 3° para hombres
10° para mortalidad ajustada de acuerdo a la edad

La pobre performance de los EE.UU. fue confirmada recientemente por un estudio de la Organización Mundial de la Salud, que uso datos distintos y ubicó a los Estados Unidos en el puesto 15° entre 25 países industrializados.

Existe la percepción de que el público norteamericano se porta mal (fuma, toma alcohol y es violento). Sin embargo, los datos no apoyan este supuesto.

El porcentaje de mujeres que fuman va desde el 14% en Japón hasta el 41% en Dinamarca; en los Estados Unidos, es de 24% (el quinto mejor). En el caso de los hombres, el porcentaje va desde 26% en Suecia hasta 61% en Japón; en los Estados Unidos, es de 28% (el tercer mejor).
Los EE.UU. se ubican en el quinto mejor lugar en relación al consumo de alcohol.
En los EE.UU., el consumo de grasas animales es relativamente bajo (el quinto más bajo para hombres de entre 55 y 64 años entre 20 países industrializados), y la concentración promedio de colesterol en sangre es la tercera más baja, en hombres de entre 50 y 70 años, entre 13 países industrializados.

Está claro que la falta de tecnología no es un factor que contribuya a la baja ubicación de los EE.UU. en el ránking:

Entre 29 países, los Estados Unidos se ubican segundos (después de Japón) en cuanto a disponibilidad de unidades de imagen por resonancia magnética y de tomógrafos computados, por cada millón de personas. (17)
Sin embargo, Japón está primero en salud, mientras que los EE.UU. se ubican entre los últimos.
Es posible que en Japón, la elevada utilización de tecnología se limite al diagnóstico, y no incluya altas tasas de tratamiento, mientras que en los EE.UU., las altas tasas de tecnología de diagnóstico pueden estar relacionadas a mayores tasas de tratamiento.
Dando sustento a esta posibilidad, existen estadísticas que muestran que el número de empleados por cama (al equivalente de tiempo completo) en los Estados Unidos es el más alto entre todos los países del ránking, mientras que en Japón el número es muy bajo, mucho menor que lo que se puede atribuir a la habitual práctica de que los miembros de la familia cuiden a los enfermos, en vez del personal del hospital.

Artículo de la Dra. Starfield: Journal of the American Medical Association Vol 284 26 de Julio, 2000

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Comentario del Dr. Mercola:
Amigos, esto es lo que se llama un artículo histórico. Se publican pocos así cada año. Una de los motivos principales por el que es tan importante es que está publicado en el JAMA, que es la revista médica más grande del mundo entero y una de las más respetadas. Me llamó mucho la atención que Reuters, la mejor agencia de noticias del mundo, no tomara este artículo. No tengo idea de por qué lo dejaron pasar.

Le recomiendo que agregue este artículo a su lista de Favoritos, y que le relea varias veces, para poder usar las estadísticas para contrarrestar los argumentos de amigos y parientes que estén muy hechizados por el paradigma médico tradicional. Estas estadísticas demuestran con mucha claridad que el sistema simplemente no funciona. Está descompuesto y necesita desesperadamente ser reparado.

Yo solía decir que los medicamentos son la cuarta causa de muerte en este país. Sin embargo, este artículo pone muy en claro que el número que tiene más fuerza es que los médicos son la tercer causa de muerte en este país, matando a alrededor de 250.000 personas cada año. Las únicas causas más frecuentes de muerte son el cáncer y la enfermedad cardíaca. Es probable que estos valores sean mucho menores que la realidad, ya que gran parte de la notificación de muerte describe únicamente la causa de la falla del órgano y no tiene en cuenta para nada las causas iatrogénicas.

Japón parece haberse beneficiado al reconocer que la tecnología es maravillosa, pero que si usted diagnostica algo con ella, no significa que debería tratar el problema utilizando el paradigma tradicional. Sus estadísticas de salud reflejan este aspecto de su filosofía, ya que gran parte de su tratamiento no es ningún tratamiento, sino cuidados amorosos brindados en el hogar.

La respuesta es el cuidado, no el tratamiento. En raras ocasiones los medicamentos, la cirugía y los hospitales son la respuesta a los problemas de salud crónicos. La clave es facilitar la capacidad de sanación dada por Dios que todos tenemos. Es básico mejorar la alimentación, el estilo de vida, y hacer ejercicio. Para maximizar la salud y reducir la incidencia de las enfermedades, también es importante ocuparse efectivamente de las heridas emocionales y espirituales que están detrás de la mayoría de las enfermedades crónicas.

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Autora: Departamento de Políticas y Administración de Salud, Escuela de Higiene y Salud Pública John Hopkins, Baltimore, MD.
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Referencias

1. Schuster M, McGlynn E, Brook R. How good is the quality of health care in the United States? Milbank Q. 1998;76:517-563.
2. Kohn L, ed, Corrigan J, ed, Donaldson M, ed. To Err Is Human: Building a Safer Health System. Washington, DC: National Academy Press; 1999.
3. Starfield B. Primary Care: Balancing Health Needs, Services, and Technology. New York, NY: Oxford University Press; 1998.
4. World Health Report 2000. Disponible en: http://www.who.int/whr/2000/en/report.htm. Consultado el 28 de Junio de 2000.
5. Kunst A. Cross-national Comparisons of Socioeconomic Differences in Mortality. Rotterdam, the Netherlands: Erasmus University; 1997.
6. Law M, Wald N. Why heart disease mortality is low in France: the time lag explanation. BMJ. 1999;313:1471-1480.
7. Starfield B. Evaluating the State Children's Health Insurance Program: critical considerations. Annu Rev Public Health. 2000;21:569-585.
8. Leape L.Unecessarsary surgery. Annu Rev Public Health. 1992;13:363-383.
9. Phillips D, Christenfeld N, Glynn L. Increase in US medication-error deaths between 1983 and 1993. Lancet. 1998;351:643-644.
10. Lazarou J, Pomeranz B, Corey P. Incidence of adverse drug reactions in hospitalized patients. JAMA. 1998;279:1200-1205.

Fuente: Optimal Wellness Center

http://www.axel.org.ar
 
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INDUSTRIA, MEDICOS Y PACIENTES
Fuente: El Mundo - España 29-05-03
(Comunicacion: Martin Cañas. e-farmacos)
Excelente numero del BMJ!

La influencia de la industria sobre medicos y pacientes
De nuevo se alzan voces contra la interaccion cada vez mas intensa entre las empresas farmaceuticas y la profesion medica. Las publicacionescientificas, la investigacion, y las recetas de los medicos, estan cada vez mas condicionados por la industria farmaceutica y sus tecnicas de ventas.

El poder de este dinero es tan ubicuo que las asociaciones de pacientes, con un peso real sobre el gasto farmaceutico, podrian estar siendo influenciadas por los fabricantes de medicamentos.

Existe preocupacion sobre la posibilidad de que los trabajos de investigacion financiados por la industria puedan estar sesgados. Un analisis de 30 investigaciones pagadas por empresas fabricantes de medicamentos, ha
evidenciado que este tipo de estudios tienden a favorecer mas el producto del patrocinador que los trabajos realizados con otros tipos de financiacion.

El empleo de un farmaco u otro podria estar influenciado por evidencias cientificas tambien sesgadas ya que las companhias farmaceuticas tienden a hacer publicos los resultados mas favorables. La norma es la exaltacion de los trabajos con resultados muy positivos y el bajo perfil
de aquellos con resultados menos favorables. Los datos proceden de un trabajo publicado en "British Medical Journal" que dedica casi todo el numero a estos temas.

En opinion de los investigadores, deberia ser posible acceder a aquellos estudios que no llegan a ver la luz por
presentar hallazgos negativos o poco espectaculares sobre un nuevo medicamento, algo que actualmente no es posible.

La presion no acaba aqui. Es habitual, y mas en Espanña, que los medicos sean visitados con periodicidad variable por representantes comerciales de distintos laboratorios farmaceuticos que exaltan las ventajas de sus respectivos productos.

Otro de los trabajos publicados esta semana en BMJ demuestra, sobre una poblacion de 1.000 medicos generalistas britanicos, que el contacto con los agentes comerciales de la industria condiciona sensiblemente la
forma en que recetan medicamentos. Aquellos facultativos con un mayor contacto con los agentes comerciales eran mas favorables a recetar nuevos farmacos, tendian a recetar con mas frecuencia en funcion de las sugerencias del paciente y eran menos partidarios de que la consulta medica no culminara con la receta de algun tipo de medicamento.

Solo en EE UU, estas companhias esponsorizan mas de 300.000 eventos anuales de todo tipo como parte de sus campanhas promocionales. Son frecuentes las comidas y cenas patrocinadas, las reuniones pseudo-cientificas en lugares turisticamente apetecibles y otros bocados que estas companhias ofrecen a los profesionales medicos. Asi se ha
creado una dependencia de la ciencia con la industria de la que es muy dificil sustraerse.

En este contexto, el profesor Debas, decano de la universidad de California, afirma que "las relaciones con la industria son importantes pero necesitan ser redefinidas. Necesitamos asegurarnos de que estas
relaciones son las correctas".

Y es que muchos jovenes profesionales, asociaciones de estudiantes y sociedades medicas se estan replanteando su connivencia con el sistema actual de relacion con la maquinaria promocional de los fabricantes o bien optar por un distanciamiento que consiga independizar algo mas la
ensenhanza, la investigacion y la prescripcion medica.
Para completar el panorama real de la situacion, el Dr. Herxheimer, profesor emerito del centro Cochrane de Gran Bretanha, publica un articulo sobre la relacion entre la industria farmaceutica y las, cada vez mas influyentes, asociaciones de pacientes.

A pesar de que en paises como España la publicidad de farmacos directamente al consumidor esta prohibida, los fabricantes se las arreglan para influir sobre ellos a traves de estas asociaciones.

Llegan a financiarlas de forma importante de forma que su subsistencia se hace dificil sin sus aportaciones economicas. Esta dependencia puede conseguir que las prioridades de estas asociaciones o sus agendas de proyectos se vean en cierto modo dirigidas por la industria. En opinion del autor, la relacion entre asociaciones de pacientes y sus familiares y la industria farmaceutica debe tener una transparencia rigurosa que impida este tipo de corrientes subterraneasque no suelen hacerse publicas.
SOBRE LAS RELACIONES ENTRE MEDICOS Y LABORATORIOS
Los animales personificados en la ilustración de Malcolm Willet parecen los protagonistas de una fábula. Descripción de la escena: en el centro, cinco cerdos en una comida de negocios presidida por un reptil que firma un talonario de cheques; al fondo a la izquierda, un gorrino juega al golf
mientras el reptil que lo acompaña saca la bandera del hoyo; a la derecha, otro puerco imparte una clase o una conferencia ante la mirada de un
lagarto trajeado; en lo alto vuela un avión de Fiesta Air pintado de color rosa y con morro de gorrino; en primer plano, un gato enfermo con un gotero al que
nadie presta atención; varios cerdos llevan bata blanca. Fin de la descripción.

Así es la portada del número especial del British Medical
Journal (BMJ) del 31 de mayo de 2003, cuyo título asertivo más parece el de una declaración de hechos o intenciones que el de una fábula moral: La hora de desenredar a los médicos de las compañías farmacéuticas.

Las mil y una variantes de este enredo de comidas y viajes, de reuniones patrocinadas (300.000 al año sólo en EE UU) y regalos de cortesía, afectan en mayor o menor medida al conjunto de la profesión médica. Como recuerda Ray
Moynihan, coordinador de este especial, la comida, los halagos y la amistad son tres poderosas herramientas de persuasión, pero nunca hasta ahora se había manifestado de forma tan clara y rotunda, y en una revista de primer
nivel, la necesidad de poner tierra de por medio entre las partes.

No más comidas gratis, reza el editorial de un número que no pretende ir contra los laboratorios sino contra unas relaciones poco saludables que influyen en la
investigación, condicionan la prescripción y acaban perjudicando a los pacientes.

Las revistas médicas son conscientes de que no pueden cambiar el mundo de la medicina y ni siquiera modificar la práctica médica, pero aspiran a influir en la opinión de sus lectores o al menos a poner sobre la mesa los
temas de discusión. Y esto y no otra cosa es lo que pretende el BMJ con este especial, cuyo mensaje principal es que todos, los médicos y las compañías farmacéuticas, pero sobre todo los pacientes, saldrán beneficiados si
se clarifican las distancias y relaciones entre médicos y laboratorios.

Los datos y los comentarios que aporta el BMJ para la reflexión se antojan tan pertinentes y necesarios que todos los implicados, médicos y personal de la industria farmacéutica, deberían leerlo para conocer por ejemplo las
cifras millonarias de la promoción, los diversos sesgos que conlleva la investigación patrocinada o cómo los visitadores médicos inducen un aumento innecesario de la prescripción. Algunas sociedades médicas y universidades
de EE UU están tomando medidas para limitar la influencia de los laboratorios, a la vez que campañas como PharmFree o iniciativas como No Free Lunch parecen indicar que podría estar gestándose un cambio de tendencia. En cualquier caso, lo que sí hay que agradecer al BMJ es su honradez y oportunidad al plantear el debate.
 
 
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PRESENCIA DE TABACO EN PELICULAS INFLUYE EN LA INICIACION EN EL HABITO ENTRE LOS ADOLESCENTES
Científicos norteamericanos consideran que en un 52% de los casos en que los jóvenes comienzan a fumar es atribuible a la exposición al tabaco en la gran pantalla.

Jano On-line
10/06/2003

Un trabajo publicado en la edición electrónica de "The Lancet" por investigadores de la Facultad de Medicina de Dartmouth (Estados Unidos) y otros centros concluye que la presencia del tabaco en el cine ayuda a predecir si los adolescentes se iniciarán o no en el hábito.

La investigación, financiada por el Instituto Nacional del Cáncer, evaluó el efecto que tiene el hecho de ver en la gran pantalla a personajes fumadores sobre el comportamiento de adolescentes que nunca habían fumado.

"Estudios anteriores comentan los autores- han sugerido que el tabaco en las película influye en el comportamiento tabáquico de los adolescentes, pero este es el primer estudio que muestra que ver fumar en la pantalla predice quién comenzará a fumar en el futuro".

El trabajo se inició en 1999, cuando se entrevistó a niños de 10 a 14 años sobre múltiples conductas, incluyendo consumo de tabaco y afición al cine. Se identificaron 3.500 adolescentes que nunca habían fumado, y se volvió a
entrevistar a 2.600 dos años después para determinar si se habían iniciado en el hábito, algo que hizo el 10%.

El análisis estadístico de los datos del seguimiento revela que el predictor más potente de inicio en el consumo de cigarrillos fue la cantidad de películas vistas en las que aparecían personajes fumando. Incluso tras ajustar otros factores que pueden influir en la conducta tabáquica
como el hecho de tener padres, hermanos o amigos fumadores-, aquellos niños que habían visto más películas en las que aparecía el tabaco presentaron 2,5 veces más probabilidades de haberse iniciado en el consumo respecto a aquellos que habían visto menos películas de este tipo.

"Nuestros datos indican que el 52% de los casos de iniciación en el consumo de tabaco entre los adolescentes es atribuible a la exposición al tabaco en las películas. Esto sugiere que reducir dicha exposición podría disminuir
significativamente el número de adolescentes que comienzan a fumar", concluyen.
 
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Alternativas Contra el CancerTratamientos Oficiales
Informacón del TAMOXIFENO
TAMOXIFENO (Citrato de Tamoxifeno)

Información divulgada por el Diccionario de Espacialidades Farmaceuticas, Diccionario Vademecum y la American Medical Asociation.


El tamoxifeno está indicado en el tratamiento de cáncer mamario y cáncer endometrial.

El tamoxifeno es utilizado en el tratamiento PALIATIVO de cáncer de mama diseminado en mujeres premenopáusicas, páusicas y posmenopáusicas. La evidencia muestra que los pacientes cuyos tumores son receptores positivos para estrógenos son más factibles de ser beneficiados por la terapia con tamoxifeno. Una respuesta objetiva usualmente ocurre dentro de las primeras 4 a 10 semanas de terapia, pero puede tomar varios meses en pacientes con metástasis de huesos.

El tamoxifeno es utilizado conjuntamente con la cirugía en el tratamiento de cáncer mamario en mujeres sin nódulos linfáticos auxiliares. Varios estudios controlados han demostrado un mejoramiento en la supervivencia promedio, con respecto a la edad del paciente o al estado del receptor.

El tamoxifeno no carece de propiedades estrogénicas, lo cual explica que en algunos pacientes haya un posible desarrollo de anormalidades endometriales, como hiperplasia y cáncer, pero también puede tener efectos benéficos como la prevención en la pérdida de la masa ósea.

Después de la administración oral del tamoxifeno, la mayoría de la radiactividad es excretada lentamente en las heces, mientras que sólo aparecen pequeñas cantidades en la orina. La droga es excretada principalmente como conjugados, como droga sin cambios, y como metabolitos hidroxilados, sumando aproximadamente el 30% del total. Se ha calculado una vida media de eliminación de 7 días (intervalo de 3-21 días) para la droga en sí misma, donde el tamoxifeno N-desmetilado es su principal metabolito, se estima tiene una vida media de eliminación de aproximadamente 14 días. La depuración total en el cuerpo, si se asume una biodisponibilidad del 30%, pudiera ser de 3.6 l/h.

El tamoxifeno no deberá ser empleado en las siguientes circunstancias:
-En pacientes hipersensibles al tamoxifeno.
-En el manejo de otras neoplasias malignas no hormono-dependientes.
-Durante el embarazo.


PRECAUCIONES GENERALES:
Cambios en el metabolismo de calcio:
La hipercalcemia puede ocurrir en algunas pacientes con cáncer mamario que tengan metástasis en los huesos dentro de unas pocas semanas después de iniciar el tratamiento con tamoxifeno. Las pacientes con metástasis ósea deberán ser monitoreadas estrechamente durante las primeras semanas de tratamiento; sí ocurre la hipercalcemia, deberán ser tomadas las medidas apropiadas y en presencia de hipercalcemia severa la droga deberá ser descontinuada.

Cambios endometriales:
Que incluyen hiperplasia, pólipos y cáncer, han sido reportados en asociación con el tratamiento con tamoxifeno. Estos efectos estarán relacionados con las propiedades estrogénicas de tamoxifeno. Las mujeres que se encuentran recibiendo tamoxifeno deberán estar advertidas que le notifiquen a su médico si ocurre cualquier sangrado vaginal irregular. En resumen, es recomendable realizar un examen ginecológico completo antes de iniciar la terapia con tamoxifeno para detectar anormalidades endometriales preexistentes, y se deben realizar tales exámenes durante el tratamiento con tamoxifeno sobre la base de un año.

Enfermedades tromboembólicas:
Estas han sido reportadas en pacientes que se encuentran recibiendo terapia con tamoxifeno; por lo tanto, el uso de tamoxifeno en pacientes con riesgo de desarrollar tromboembolismo (por ejemplo, presencia de historia de fibrilación atrial, enfermedades valvulares, endocarditis, falla cardiaca, embolismo pulmonar, infarto cerebral, arteriosclerosis, poscirugía inmediata) deberán ser valorados evaluando los beneficios clínicos de la terapia.

Pacientes premenopáusicas:
Deberán ser evaluadas antes de iniciar el tratamiento para excluir la posibilidad de embarazo. Es importante notificar que el tamoxifeno puede ocasionalmente incrementar los niveles de estradiol en plasma hasta una extensión sustancial (de 1-2 ng/ml) y pueden inducir ovulación, lo que expone a las pacientes en riesgo de embarazarse.

Embarazo y lactancia:
No se han realizado estudios bien controlados en humanos, se han reportado casos de muerte fetal, aborto espontáneo, y defectos en el nacimiento en pacientes que se encuentran recibiendo tamoxifeno. Las mujeres fértiles no deberán recibir la droga hasta que el embarazo haya sido excluido y deberán utilizar un método anticonceptivo no hormonal durante la terapia con tamoxifeno.

Sí la paciente queda embarazada mientras esté recibiendo el tratamiento con tamoxifeno o después de la descontinuación del mismo deberá informársele del riesgo potencial que tiene el feto.

No se conoce si el tamoxifeno es excretado en la leche materna pero debido al riesgo potencial que existe para el niño, la lactancia no es recomendable durante el tratamiento con tamoxifeno.


REACCIONES SECUNDARIAS Y ADVERSAS:

Los efectos adversos del tratamiento con tamoxifeno más comúnmente reportados son bochornos, náusea y vómito, irregularidades menstruales (incluyendo amenorrea), prurito vulvar, sangrado o descarga vaginal, urticaria y piel seca.

Un incremento severo, en el dolor tumoral y óseo, se ha observado a menudo acompañado de hipercalcemia, poco después de iniciar la terapia en pacientes con cáncer mamario. La enfermedad local también puede surgir. Estos eventos pueden requerir interrupción temporal del tratamiento con tamoxifeno.

Otros eventos adversos asociados con la terapia con tamoxifeno incluyeron:
-Eventos tromboembólicos.
-Retención de líquidos/edema.
-Aumento de peso.
-Dolor musculoesqueletal.
-Calambres abdominales.
-Diarrea.
-Síntomas neuropsiquiátricos (cefalea, confusión, depresión, vértigo).
-Disturbios oculares (visión borrosa, agudeza visual disminuida, cambios en la córnea, cataratas, retinopatía).
-Alteraciones en los parámetros de la función hepática y anormalidades hepáticas severas (incluyendo necrosis hepática, falla hepática y cáncer hepatocelular).
-Leucorrea.
-Alopecia.
-Trombocitopenia.
-Leucopenia.
-Cambios en los lípidos séricos.
-Alteraciones en la función de los riñones

El tamoxifeno puede ejercer algunos efectos estimulantes sobre el endometrio (actuando como un estrógeno parcial agonista) y su uso a largo plazo también ha sido asociado con el desarrollo de endometriosis, pólipos endometriales y neoplasmas endometriales.

ALTERACIONES DE PRUEBAS DE LABORATORIO:
Descenso en el recuento de plaquetas (de 80,000 a 90,000 por mm3 o incluso menos) en pacientes con cáncer de mama que reciben tamoxifeno.

PRECAUCIONES Y RELACION CON EFECTOS DE CARCINOGENESIS:

Los principales órganos blanco del tamoxifeno fueron los órganos endocrinos y reproductores masculinos y femeninos. También fueron observados, alteraciones como lipidosis en el hígado, nódulos linfáticos, glándulas adrenales y pituitarias, retina y ganglios y cambios en los parámetros de hematología y química sanguínea. El tamoxifeno está reportado como carcinogénico, se ha reportado la presencia de segundos tumores primarios en otros sitios, además del endometrio y el seno contrario al afectado, en pacientes que participan en investigaciones clínicas de tratamiento de cáncer de seno con tamoxifeno.
 
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Lo que no le han contado sobre el Tamoxifeno
Alfredo Embid
Indice del Artículo:

La prevención
El tamoxifeno
Quién está implicado
Conclusión


La "prevención"

Más vale no prevenir con tamoxifeno

En 1998, concretamente en abril, todos los grandes medios de comunicación del planeta, desde el New York Times hasta Le Monde pasando por los diarios nacionales, lanzaban al unísono una misma noticia: "Se puede prevenir el cáncer de mama con el tamoxifeno".

La noticia iba apoyada por un estudio donde el tamoxifeno era presentado como reductor de la incidencia de cáncer de mama (118).

Ninguno mencionaba que se trataba de una vieja molécula, ni los múltiples estudios sobre su toxicidad confirmada como inductora de enfermedades cardiovasculares e incluso, paradójicamente, de cáncer.

Este es un ejemplo más del control que la industria médica posee sobre los medios de comunicación, que obedecen como la voz de su amo.

En septiembre de 1999, el tamoxifeno fue aprobado para su uso por parte de mujeres sanas con riesgo de contraer cáncer de mama. Con esta expansión del mercado, el uso del tamoxifeno podría dispararse a 7 mil millones de dólares sólo en los EE.UU. (119).

Y este es un ejemplo más del control que la industria médica posee sobre las instituciones gubernamentales.

Un ensayo sobre los efectos a largo plazo del fármaco tamoxifeno como preventivo del cáncer de mama fue interrumpido al poco de comenzar. Los investigadores descubrieron que no proporcionaba prácticamente ningún beneficio extra si se administraba a las mujeres durante más de cinco años (120).

Hay numerosos estudios sobre la toxicidad del tamoxifeno.

En un estudio escocés, los investigadores han descubierto que las mujeres que han tomado este fármaco durante 14 años tienen un riesgo más alto de desarrollar tromboembolismo. El grupo sin tamoxifeno, mostró un índice inferior de tromboembolismos: 2.2 por ciento, contra 2.8 por ciento en el grupo que tomaba el tamoxifeno (121).

Se han observado casos de una "revisita de la radiación", una reacción inflamatoria en una localización anteriormente irradiada en pacientes que tomaban tamoxifeno después de que se les extrajese un tumor y se les hubiese irradiado (122).

Se han descrito casos de daño hepático fatal y agranulocitosis (supresión de la médula ósea) tras tomar tamoxifeno. Los médicos del City Hospital en Nottingham, Inglaterra, descubrieron casos similares de fallo hepático (tres de ellos fatales) y otros cinco casos de hepatitis, uno fatal. Además, el Comité para la Seguridad de las Medicinas (Committee of Safety in Medicines) ha recibido otros 11 informes de complicaciones hepáticas, y 15 casos de problemas sanguíneos (123).

Pero hay cosas peores.


El tamoxifeno es cancerígeno

El tamoxifeno es un anólogo estructural del dietilstilbestrol (DES) (ver apartado sobre este fármaco anteriormente citado). Al igual que el DES, induce modificaciones del ADN, lo que hace que "este fármaco sea poco recomendable en el tratamiento preventivo crónico del cáncer de mama" (124).

Hay varios informes de un aumento del cáncer de endometrio o cáncer de útero en las mujeres que tomaron tamoxifeno.

Un estudio sueco demostró que el riesgo de desarrollar cáncer de endometrio era mayor de lo que las investigaciónes iniciales habían indicado. El estudio, que siguió a las participantes durante nueve años, revela que 23 de las 1.372 pacientes seleccionadas al azar para tomar tamoxifeno, desarrollaron cáncer del útero en comparación con sólo 4 de 1.375 en el grupo de control. Esto representa un aumento del riesgo de cinco veces.

Otro estudio sueco de 1994 reveló que el fármaco podía provocar cáncer del útero tras un largo uso. El ensayo de Estocolmo, documentó un aumento en 6.4 veces de riesgo relativo (125). El riesgo fue, no obstante, descartado por Peto como "sin importancia" (126).

Un ensayo del National Surgical Adjuvant Breast and Bowel Project (Proyecto Nacional de Cirugía Adyuvante de la Mama y el Intestino) en los EE.UU. ha mostrado resultados similares tras cerca de siete años de seguimiento (127).

Stuart Nightingale, el comisario asociado para asuntos sanitarios en los EE.UU. afirma que existen nuevos datos que indican una posible relación con cánceres del tracto gastrointestinal (128).

Investigaciones posteriores de 1995 también han revelado una relación con el cáncer gastrointestinal (129).

Desde principios de los años 90 como mínimo, se sabe que el tamoxifeno es "un carcinógeno tremendamente agresivo para el hígado" (130). Induce tumores hepáticos altamente malignos en el 15% de las ratas (131) a dosis equivalentes a una dosis diaria de 20 mg, y en un 71% a la dosis más alta de 40 mg. (132, 133).

El estudio realizado por G.M. Williams encontró cáncer de hígado en el 43 por ciento de las ratas tras 6 meses tomando el fármaco. Si bien la dosificación (45.2 mg. por kg. de peso corporal y por día) fue muy superior a la que sería administrada a las mujeres (0.8 mg/kg/día), el estudio encontró que las dosis más bajas resultaron carcinógenas cuando se administraron durante períodos largos (134).

Los estudios iniciales han mostrado que las dosis equivalentes a las administradas a las mujeres producen tumores en el 11.5 por ciento de las ratas (135).

Esta evidencia experimental de su potente carcinogenicidad se ha confirmado por informes de casos de cáncer hepático entre 931 mujeres que recibieron 40 mg. de dosis de tamoxifeno en los ensayos de Estocolmo (136).

Debe hacerse hincapié, además, en que el seguimiento medio en los siete ensayos de tamoxifeno reportados fue sólo de 80 meses (137), aunque hubo mujeres sanas que tomaron el fármaco durante más de cinco años (138).

La ecuación riesgo/beneficio es particularmente negativa si una mujer está sana y le ofrecen el fármaco "por si acaso".

Por lo tanto, el tamoxifeno parece ser un carcinógeno humano mucho más potente de lo que admite actualmente el NCI. Como concluye el Dr. Epstein: "El Proyecto Tamoxifeno es una parodia de la ciencia y de la prevención del cáncer" (139).

A pesar de todas estas evidencias sobre la toxicidad del tamoxifeno y de otras, el Instituto Nacional del Cáncer norteamericano califica a su infame "ensayo de quimioprevención con tamoxifeno" de "prevención esencial del cáncer" (140). Este ensayo fue iniciado en mayo de 1992 por el NCI sobre 16.000 mujeres sanas con riesgo aumentado de cáncer de mama (141).

Os preguntaréis ¿Cómo no se os ha informado de todo esto?

Bueno, como en muchos otros casos que llevamos décadas denunciando, la información sobre los efectos secundarios de los medicamentos es muy distinta en España que en otros países.

Un buen ejemplo es el del tamoxifeno, cuya posibilidad de producir cánceres ha sido púdicamente omitida y disfrazada en los prospectos españoles.

Si pensáis que nuestra entrada en la UE nos otorga los mismos derechos que a los consumidores de otros países europeos estáis equivocadas.

El tamoxifeno, del laboratorio Zeneca, es comercializado como Nolvadex en España, al igual que en Inglaterra.

En el "British National Formulary", vademecum publicado por las muy ortodoxas y oficiales Asociación Médica británica y Real Sociedad Farmacéutica de Gran Bretaña en su edición nº 28 de septiembre de 1994, en la página 341 se reconoce que el tamoxifeno "aumenta los cambios en el endometrio (mucosa del útero), incluyendo hiperplasias, pólipos y cáncer," además de otros efectos secundarios como hepatitis, hígado graso, retinopatías, etc. Esta información no figura en los prospectos españoles del mismo producto y del mismo laboratorio.

A pesar de todo esto, Fernand Sauer, exministro de Sanidad francés y director de la Agencia Europea del Medicamento, y que dirige a un equipo de 2.300 personas, tiene el cinismo de afirmar que "los ciudadanos pueden estar tranquilos en cuanto a la seguridad de los fármacos que consumen", que "la Agencia conserva toda su independencia a la hora de aprobar las nuevas medicinas, a pesar de las presiones de los laboratorios", y que "los técnicos de la Agencia Española del Medicamento tienen una altísima cualificación, que enriquece al órgano comunitario" (142). ¡Menos mal que están tan cualificados!.

Podéis (y debéis) preguntaros ¿Cómo es posible que un mismo medicamento que supuestamente previene el cáncer, pueda ser vendido en dos países de la Comunidad Económica Europea ignorando en uno sus efectos cancerígenos reconocidos en otro?.

El tamoxifeno "aumenta cambios en el endometrio (mucosa del útero), incluyendo hiperplasias, pólipos y cáncer".

"British National Formulary"

Podéis preguntaros ¿Cúal es el grado de prostitución del Ministerio de Sanidad y de todos los organismos españoles que pagamos, supuestamente para que se encarguen del control y de la seguridad de los medicamentos que tomamos?.

Os preguntaréis ¿Qué hay detrás de todo esto?

Las mujeres también comenzaron a hacerse esa pregunta sobre el disparate de la prevención del cáncer de mama en los años 80.

Examinaron la "ortodoxia" de la investigación científica y encontraron que estaba dominada por hombres que tenían estrechas relaciones con industrias productoras de agentes carcinógenos. La investigación médica del cáncer se ha convertido en una poderosa industria.

Veamos algunos ejemplos. Las investigaciones sobre el origen químico del cáncer iniciadas en 1962 fueron boicoteadas en Estados Unidos por el proyecto de "hallar el origen vírico del cáncer", al que se desvió el dinero de los contribuyentes, conduciéndolo hacia nada (143).

Este cambio se efectuó bajo la administración del payaso Nixon en 1964, cuando su prestigio estaba siendo vapuleado por la evidencia de que no podían ganar la guerra de Vietnam. Y esto a pesar de estar cometiendo el mayor genocidio de la historia con más armas convencionales de las utilizadas durante la Segunda Guerra Mundial por ambos bandos; a pesar de emplear armas químicas nunca utilizadas sobre las cosechas de alimentos vietnamitas, lo que es un crimen de guerra reconocido por los tribunales internacionales (144).

El proyecto fue un saco sin fondo que engulló millones de dólares para no producir nada. Bueno, no exactamente. No produjo la cura del cáncer ni encontró su origen vírico, como todos sabemos hoy. Pero todo el complejo industrial de investigación que se creó, incluyendo los investigadores, fueron reciclados en la nueva y floreciente industria del sida. La invención del origen vírico del sida en los años 80 revitalizó las inversiones y les dió además un sentido político y estratégico. Muchos de los cazadores de virus, como Robert Gallo o Antony Fauci, de ese programa son ahora los magnates de la nueva industria del sida (145).

En los años 80, el consejo de inspectores del Memorial Sloan Kettering Cancer Center se componía de banqueros e industriales. Antes de convertirse en el director del Sloan Kettering Center, Leo Wade tuvo una extensa carrera como director médico de la Standard Oil de Nueva Jersey, y era miembro del American Petroleum Institute, la National Association of Manufacturers y la Manufacturing Chemists Association. Bajo el liderazgo de Wade, el Sloan Kettering Cancer Center nunca tomó partido por la prevención.

En 1990 (y durante unos años antes) el Panel Consultivo Nacional del Cáncer (un influyente grupo formado por tres miembros con acceso directo al Presidente, ahora llamado el Panel del Cáncer del Presidente) del Instituto Nacional del Cáncer de los EE.UU. estaba dirigido por Armand Hammer. Hammer, por las mismas fechas, también era presidente de Occidental Petroleum, una de las principales compañías contaminantes y productoras de sustancias químicas carcinógenas. Hammer anunció que iban a proporcionar una inversión de mil millones de dólares (del dinero de los contribuyentes) al presupuesto del Instituto Nacional del Cáncer; el objetivo era, como siempre, "encontrar una cura para el cáncer en los próximos diez años". Como siempre también, no se destinó ninguna cantidad a la prevención (146, 147).


Durante años, la investigación del cáncer de mama (concentrada en el National Cancer Institute de Bethesda, Maryland, EE.UU.) ha hecho hincapié no en la prevención, sino en la terapia y el tratamiento -detección temprana, más quimioterapia, más radiación, y más cirugía-. Este enfoque ha permitido a muchas mujeres sobrevivir a la enfermedad (la mayoría de ellas sin sus pechos), pero ha hecho poco o nada para prevenir la plaga que ha seguido aumentando.

Esta aproximación no preventiva ha sido promocionada de forma agresiva por el "Mes de Concienciación del Cáncer de Mama", una campaña anual que reaparece todos los meses de octubre, patrocinada por 17 organizaciones gubernamentales, profesionales y médicas.


El Mes de Concienciación del Cáncer de Mama se lanzó en 1985. Se "centra en educar a las mujeres sobre la detección temprana del cáncer de mama". El Mes de Concienciación del Cáncer de Mama ha promocionado el eslogan, "la detección temprana es tu mejor prevención", pero esto no tiene sentido, porque si se te detecta un cáncer ya es demasiado tarde para prevenirlo. El Mes de Concienciación del Cáncer de Mama, con toda la autoridad de las 17 organizaciones patrocinadoras, es una burla cruel contra las mujeres que distrae constantemente su atención de la auténtica prevención. Pero eso no es todo.

Este rentable invento se debe fundamentalmente a un conglomerado químico británico llamado Imperial Chemical Industries (ICI), ahora conocido como Zeneca Pharmaceuticals, que curiosamente es el fabricante del tamoxifeno. Vaya, vaya...

Según un informe (148) sobre el Mes de Concienciación del Cáncer de Mama (BCAM), "ICI-Zeneca ha sido el único patrocinador financiero de BCAM desde los comienzos del evento". En total, la compañía ha gastado "varios millones de dólares en el proyecto", según una portavoz. En compensación, al ICI-Zeneca se le ha permitido aprobar (o vetar) todos y cada uno de los pósteres, panfletos y anuncios utilizados". ICI-Zeneca paga y controla todos los anuncios de radio y TV, todos los folletos, toda la información relacionada con "Octubre: Mes de Concienciación del Cáncer de Mama" (149).

Además, ICI-Zeneca ha estado comprando sin parar clínicas del cáncer en toda América. Sus acciones se "pusieron por las nubes" a raíz de una oferta de adquisición por parte de Sandoz y Ciba-Geigy, dos de los fabricantes de fármacos más grandes de Suiza (150).

Ya en el Segundo Congreso Mundial sobre el Cáncer de Mama, para Zeneca Pharmaceutical Co., el cáncer de mama representaba 255 millones de dólares en ventas al año, del tamoxifeno, sólo en los EE.UU. (151). Y, como ya hemos dicho, cuando en 1999, el tamoxifeno fue aprobado para su uso por parte de mujeres sanas con riesgo de contraer cáncer de mama, esta expansión del mercado, supone que sus beneficios del uso del tamoxifeno podrían dispararse a 7 mil millones de dólares sólo en los EE.UU. (152).


El Mes de Concienciación del Cáncer de Mama fue inventado por Imperial Chemical Industries - Zeneca, una multinacional que produce productos contaminantes y fabrica el tamoxifeno.



¿Quién es Imperial Chemical - Zeneca?

Una compañia transnacional con ganancias de 14 mil millones de dólares que está entre los más grandes fabricantes de pesticidas, plásticos, productos farmacéuticos y papel del mundo.

ICI-Zeneca también es una de las principales compañías contaminantes. Por ejemplo, una de sus filiales canadienses de pinturas ha sido considerada responsable del 30 por ciento de todas las sustancias químicas vertidas en el altamente contaminado río St. Lawrence, que separa los EE.UU. de Canadá (153).

Menos conocido es el hecho de que ICI-Zeneca también fabrica pesticidas, al igual que otras compañías farmacéuticas como, por ejemplo, Rhone Poulenc (154). Concretamente, fabrica el acetochlor, un herbicida cancerígeno que, al igual que otros pesticidas organoclorados, se ve acusado, cada vez con mayor frecuencia, como factor causal del aumento del cáncer.

Las ventas anuales, a finales de los años 90, del tamoxifeno rondaban los 500 millones de dólares, mientras que las ventas del acetochlor eran de alrededor de 300 millones de dólares (155).

¡Qué maravilla! Por una parte, una compañía produce (y vende) productos cancerígenos, por otra, produce campañas de falsa prevención contra el cáncer para ocultar sus causas (de las que son en parte responsables) y venderos un medicamento que se supone os protegerá del cáncer de mama, pero que os puede producir cáncer de útero y de hígado. El rizo se ha rizado. Y en cada vuelta de tuerca ha producido millones de dólares para la industria químico-farmacéutica del cáncer a expensas de vuestra salud.

En consecuencia, el Mes de Concienciación del Cáncer de Mama revela la existencia de una evidente relación entre la industria químico-farmacéutica multinacional y las más prestigiosas instituciones de la investigación del cáncer en los EE.UU.

Por lo tanto, no es aventurado concluir que la falta de alternativas de prevención real del Mes de Concienciación del Cáncer de Mama no ha sido accidental. Las 17 agencias médicas y gubernamentales patrocinadoras del evento han aceptado el programa y el mensaje de los que mandan. En este caso, fundamentalmente (pero no exclusivamente, ya que la industria que vive del cáncer es mucho más amplia), la multinacional Imperial Chemical Industries - Zeneca.

Destaquemos que dentro de estas agencias está el propio Instituto Nacional de Cáncer de los EE.UU., lo cual es una buena prueba más de su "independencia" prostituida.

El cáncer de mama es sólo un ejemplo de cómo funciona la medicina industrial. El problema general es ¿Quién dirige la política del cáncer, la política médica y la política en general?. ¿Cómo y por qué se toman decisiones a nuestras espaldas?. ¿Cómo no se combate una epidemia, que en cualquiera de sus formas afecta a una persona de cada dos en algún momento de su vida?

Es evidente que algo va mal en una política que no invierte en la prevención del cáncer a pesar de su aumento.

El cáncer es una enfermedad que, en su mayor parte, debería poderse prevenir si las investigaciones e inversiones se centrarán adecuadamente. Pero eso implica un cambio radical del modelo de sociedad predominante.

El que podamos decidir depende, en primer lugar, de que tengamos la contrainformación necesaria sobre las mentiras que se pretende hacernos creer.

http://www.axel.org.ar
 
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La investigación del cáncer: ¿un fraude?
 
Robert Ryan
"Todos deberían saber que la mayoría de las investigaciones del cáncer son, en gran parte, un fraude y que la mayoría de las organizaciones de investigación del cáncer son dejadas, en sus funciones, en manos de las personas que las apoyan. " - Linus Pauling Ph.D. (ganador dos veces del Premio Nobel).

¿Alguna vez se ha preguntado porqué, a pesar de los miles de millones de dólares que se gastaron en investigación del cáncer a lo largo de muchas décadas y de la constante promesa de una cura que siempre "está cercana", el cáncer continúa aumentando?

El cáncer está aumentando

Lo que es bastante extraño, el cáncer representa ahora la segunda causa principal de muerte en países de Occidente tales como Australia, Estados Unidos y el Reino Unido. A principios de la década del 40 el cáncer representó el 12% de muertes de Australia.(1) Para el año 1992 esta cifra había aumentado al 25,9% de las muertes en Australia.(2) La tendencia creciente de muertes por cáncer y la incidencia de esta enfermedad son típicas en la mayoría de las naciones occidentales. Se ha dicho que este aumento del cáncer se debe precisamente al hecho de que la gente vive ahora más tiempo que sus antecesores y que, por lo tanto, el au-mento del cáncer se debe exclusivamente al hecho de que más personas viven hasta ser más grandes y que, en consecuencia, tiene mayor oportunidad de contraer cáncer. Sin embargo, este argumento se ve invalidado por el hecho de que el cáncer esté aumentando también en grupos de menor edad, como se ha demostrado a través de los hallazgos de numerosos estudios de población que relacionaron diferentes factores de estilos de vida de culturas particulares con las formas particulares de cáncer predominantes en esas culturas.

La "Guerra Ortodoxa contra el Cáncer" ha fracasado

" Mi evaluación total es que el programa nacional de cáncer debe juzgarse como un error calificado". El Dr. John Bailer, que durante 20 años perteneció al personal del Instituto Estadounidense Nacional del Cáncer y fue editor del boletín de este instituto.(3) El Dr. Bailer dijo también: " Las estadísticas de supervivencia de cinco años de la Sociedad Estadounidense del Cáncer conducen a confusiones. Cuentan cosas que no son cáncer y debido al hecho de que se pueden efectuar diagnósticos en los primeros estadios de la enfermedad, parece erróneamente que los pacientes viviesen más tiempo. Todas nuestras investigaciones sobre cáncer de los últimos 20 años han sido un completo error. Más personas de más de 30 años mueren de cáncer que antes... En las estadísticas se incluyen más mujeres con enfermedades leves o benignas y se las registra como "curadas". Cuando los funcionarios del gobierno señalan las cifras de sobrevida y dicen que están ganando la guerra contra el cáncer, no están utilizando esas tasas de sobrevida en forma adecuada."


Un informe de 1986, publicado en el New England Journal of Medicine estimó avances contra el cáncer en Estados Unidos durante los años 1950 a 1982. A pesar del progreso contra algunas formas extrañas de cáncer, que representan un 1 a 2 por ciento de las muertes totales causadas por esta enfermedad, el informe halló que la tasa total de muerte había aumentado considerablemente desde 1950: " La principal conclusión a la que llegamos es que los 35 años de intenso esfuerzo abocados, en gran parte, al mejoramiento de los tratamientos deben considerarse como un fracaso calificado."
El informe concluye finalmente que "... estamos perdiendo la guerra contra el cáncer" y bogaba por un cambio en darle importancia a la prevención si es que han de realizarse avances sustanciales.(4)

La mayoría de los casos de Cáncer PUEDEN prevenirse

De acuerdo con la Agencia Internacional de Investigaciones sobre Cáncer" ...80-90 por ciento del cáncer humano es determinado en forma ambiental y por lo tanto se puede evitar en teoría."(5) Las causas ambientales de cáncer incluyen factores de los estilos de vida, tales como el fumar, una dieta alta en productos animales y baja en fruta fresca & vegetales, exposición excesiva a la luz solar, aditivos en las comidas, alcohol, los peligros de los lugares de trabajo, la contaminación, la radiación electromagnética e incluso ciertas drogas farmaceúticas y procedimientos médicos. Pero desafortunadamente, tal como lo expresara el historiador médico Hans Ruesch, " A pesar del reconocimiento general de que el 85 % por ciento de todos los tipos de cáncer son probados por influencias ambientales, menos del 10 por ciento del presupuesto del Instituto Nacional del Cáncer de(Estados Unidos) se asigna a causas ambientas. Y a pesar del reconocimiento de que la mayoría de las causas ambientales están relacionados con nutrición, menos del 1 por ciento del presupuesto del NCI se dedica a estudios sobre nutrición. E incluso esa pequeña suma tuvo que ser incluida forzosamente en el Instituto por medio de una enmienda especial de la Ley Nacional de Cáncer de 1974."(6)

Prevención - no rentable para la industria

De acuerdo con el Dr. Robert Sharpe, " en nuestra cultura tratar las enfermedades es algo sumamente rentable, prevenir no. En 1985, se estimó que los mercados de tratamientos del cáncer de Estados Unidos, Europa occidental y Japón ascendían a más de 3.2 mil millones de libras y que el "mercado" mostraba un incremento anual sostenido del 10 por ciento en los últimos cinco años. El hecho de prevenir la enfermedad no beneficia a nadie salvo el paciente. Así como la industria farmacéutica, en la mentalidad de " una píldora para toda dolencia", de la misma forma muchas de las asociaciones médicas liderantes se encuentran sostenidas financieramente por el sueño de una cura milagrosa, que se encuentra precisamente a la vuelta de la esquina."(7)

Deseado: ¿Un Estado de no Curación?

De hecho, algunos analistas consideran que la industria del cáncer se halla apoyada por una política de ir deliberadamente en dirección contraria. Por ejemplo, a fines de la década del 70, tras haber estudiado las políticas, actividades y activos de las principales instituciones relacionadas con el cáncer en Estados Unidos, los informes de investigación de Robert Houston y Gary Null llegaron a la conclusión de que estas instituciones se habían convertido en organizaciones que se perpetuaban a sí mismas, cuya sobrevivencia dependía del estado de no curación. Escribieron, " una solución al cáncer podría significar el fin de los programas de investigación, la caducidad de las capacidades, el fin de los sueños de gloria personal, el triunfo sobre el cáncer podría ahogar las contribuciones a las instituciones de caridad que se autoperpetuan en el tiempo y cortar la financiación del Congreso, amenazaría de muerte a los establecimientos clínicos actuales al tornar obsoletos los tratamientos quirúrgicos, radiológicos y quimioterapéuticos en los que se invierte tanto dinero, capacitación y equipamiento. Dicho temor, a pesar de ser inconsciente, puede resultar en resistencia y hostilidad a enfoques alternativos que se le presentan como promisorios desde el punto de vista terapéutico. No se debe creer en el nuevo tratamiento, hay que negarlo, desalentar su uso y prohibirlo a toda costa, sin considerar los resultados actuales de prueba y preferentemente, sin efectuar ninguna prueba. Como veremos, este patrón se ha producido en forma repetida en la actualidad y casi en forma consistente."(8) En verdad, muchas personas en todo el mundo consideran que han sido curados por tratamientos que "formaban parte de las listas negras" de las principales organizaciones de cáncer.

¿Significa esto que toda la gente relacionada con las investigaciones sobre cáncer y la industria médica forma parte de algún tipo de " conspiración" para retener la cura del cáncer? El autor G. Edward Griffin explica "... enfrentémoslo, esas personas mueren de cáncer como todo el mundo... es obvio que esas personas no ocultan conscientemente un control contra el cáncer. Sin embargo, significa que el monopolio médico del cartel (farmacéutico-químico) ha creado un clima de influencias en nuestro sistema educativo en el que la verdad científica, a menudo, se sacrifica por intereses creados... si el dinero proviene de las compañías farma-céuticas, se pone énfasis en la dirección de la investigación farmacéutica. Esto no significa que alguien sopló el pito y dijo " hey, no investiguen la nutrición!" Significa simplemente que nadie está financiando la investigación en nutrición. Por lo tanto es una inclinación en la que la verdad científica se ve a menudo opacada por intereses creados."(9)

¿Dinero gastado en Investigaciones Fraudulentas?

Gran parte del dinero donado por el público para investigación del cáncer se gasta en investigación en animales que, desde sus inicios, ha sido ampliamente condenada como una pérdida de dinero y recursos. Por ejemplo, consideren el Testimonio Congresional de 1981, pronunciado por el Dr. Irwin Bross, ex director del Sloan-Kettering, el instituto de investigaciones de cáncer más grande del mundo y luego Director de Bioestadísticas en el Instituto Roswell Park Memorial Institute para Investigaciones del Cáncer, Bufallo, NY: " La inutilidad de la mayoría de los estudios en modelos animales es menos conocida. Por ejemplo, el descubrimiento de agentes quimioterapéuticos para el tratamiento del cáncer humano se proclama ampliamente como un triunfo debido al uso de sistemas de modelos animales. Sin embargo, nuevamente en este caso, estas afirmaciones exageradas derivan o son aprobadas por la misma gente que obtiene dólares federales para investigación en animales. Hay poca evidencia, en caso de haberla, que respalde estas afirmaciones. En verdad, mientras los resultados conflictivos con animales han postergado e impedido los avances en la guerra contra el cáncer, nunca han producido ningún avance sustancial en la prevención o en el tratamiento del cáncer humano. Por ejemplo, prácticamente todos los agentes quimioterapéuticos que son de valor en el tratamiento del cáncer en seres humanos se hallaron en un contexto clínico más que en estudios con animales."(10)

De hecho, muchas sustancias que provocan cáncer en seres humanos son comercializadas como "seguras" sobre la base de ensayos con animales. Como lo expresó el Dr. Werner Hartinger de Alemania, respecto de los productos de la industria farmaceútica -petroquímica que provocan cáncer, "El consumo constante se legaliza en base a experimentos con animales que conducen a error...que seducen al consumidor con un falso sentido de seguridad."(11)

Imaginen lo que se podría lograr:

La próxima vez que le pidan donar dinero para organización relacionada con el cáncer, recuerde que su dinero será utilizado para sostener una industria que ha sido considerada por muchos científicos eminentes como un fracaso calificado y por otros, como un fraude total. Si usted quiere hacer una diferencia, infórmele a estas organizaciones que no les donará su dinero hasta que cambie su enfoque por uno que se centre en la prevención y en el estudio de la condición humana. Tenemos el poder para modificar las cosas al hacer que el enfoque actual no sea redituable. Sólo a través de nuestras donaciones de caridad e impuestos pueden sobrevivir estas instituciones en su actual camino no productivo.

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Referencias:
(1) d'Espaignet, E.T. et al.,Trends in Australian Mortality 1921'1988, Australian Government Publishin Service (AGPS), Canberra, 1991, p33
(2) Australian Bureau of Statistics- Causes of Death Australia 1992, ABS, Canberra,1993, p.1
(3) Dr.Bailer, conferencista en el Annual Meeting of the American Association for the Advancement of Science, Mayo, 1985, citado en Bette Overall, Animal Research Takes Lives- Humans and Animals BOTH Suffer, NZAVS, 1993,p132
(4) Robert Sharpe. The Cruel Deception. Thorsons Publishing Group, Wellingborough, U.K. 1988, p.47
(5) Robert Sharpe, obra cit. 1988,p.47
(6) Hans Ruesch, Naked Empress- the Great Medical Fraud, CIVIS, Massagno/Lugano, Suiza, 1992, p.77
(7) Robert Sharpe, obra cit. 1988, p.65
(8) Citado en Hans Reusch, obra cit.,1992. P.65-66
(9) G.Edward Griffin, The Politics of Cancer, (audio-casete) American Media, 1975.
(10) Irwin Bross, citado en Robert Sharpe, obra cit.,1988 p.179
(11) Dr.Werner Hartinger, en un discurso dado en el Segundo Congreso Científico Internacional de "Doctors in Britain Against Animal Experiments" (D.B.A.E.), Londres, 24 de septiembre de 1992.

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Las biopsias pueden causar metástasis
Supongamos que usted un día se encuentra un bulto en el cuerpo. Lo más probable es que se haga una biopsia para saber qué es. Puede ser un cáncer, por lo tanto, hay que hacerse los estudios correspondientes.

Ahora supongamos que es un tumor maligno, un cáncer. Usted todavía no se hizo la biopsia. Tiene un tumor en el cuerpo, y quiere saber qué es.

Si es un cáncer, el cuerpo, que es sabio, lo encapsula. Construye una pared alrededor del tumor para evitar que las células cancerosas se diseminen por el cuerpo. Es evidente que el cuerpo hace esto para protegerse del cáncer.

Pero... nos hacemos la biopsia. Se toma una muestra de tejido, mínima, para ser analizada en el laboratorio. El problema es que para tomar la muestra, hay que perforar el tumor. Esto abre un orificio por el cual las células malignas (en caso de que sea un tumor maligno) pueden entrar al torrente sanguíneo y diseminarse por el resto del cuerpo.

O sea, si tiene un tumor maligno y está encapsulado, la biopsia puede hacer que de la noche a la mañana además tenga metástasis. Los tipos más frecuentes de cáncer crecen lentamente. encontrarse un tumor, incluso maligno, no es una urgencia. Hay tiempo. No hay ninguna necesidad de aceptar ya el tratamiento alopático. Pero tener metástasis claramente complica las cosas! Nos deja menos tiempo para empezar algún tratamiento.

¿Hay pruebas científicas? Claro que sí. En los siguientes dos links, encontrará decenas de publicaciones científicas escritas por expertos en el tema, que tratan sobre las biopsias como causa de metástasis:

Un ejemplo:

Además, médicos e investigadores han notado que la biopsia de un tumor canceroso puede hacer que las células cancerosas se diseminen a lo largo del recorrido hecho por la aguja de la biopsia. Esto podría hacer que un cáncer que estaba confinado a una cápsula en la próstata se desparrame a los tejidos adyacentes, haciendo de una seria situación médica algo todavía más complicado.

Debo confesar que estoy muy sorprendido de nunca haber escuchado esto, dada su importancia.

Tener un tumor maligno es un gran problema. Tener un tumor maligno y además metástasis en otras partes del cuerpo, es un problema aún mayor. Causar una metástasis con un simple exámen médico me parece una tragedia.

A lo mejor usted está pensando: así y todo, tengo que saber si es maligno o no. Si es cáncer, el médico me dirá qué hacer.


Tratamiento alopático del cáncer

Estos son los tres tratamientos oficiales para el cáncer:


Quimioterapia: según el análisis más abarcativo jamás realizado, la quimioterapia no extiende ni mejora la vida en la gran mayoría de los casos. (fuente). Lea lo que muchos médicos piensan sobre este tratamiento aquí.


Radiación: según estadísticas oficiales, la radiación no extiende la vida de los pacientes con cáncer. Puede leer las referencias aquí (en inglés). Más aún, la radiación causa cáncer. Una de las máximas autoridades mundiales en radiación nos explica cómo el uso indebido de radiografías es una de las principales causas de cáncer (Fuente, en inglés). Las dosis que se utilizan en la radioterapia oncológica son mucho mayores que las de las radiografías.


Cirugía: uno de los máximos expertos en estadísticas oncológicas de los EE.UU., el Dr. Hardin Jones, tuvo el coraje de denunciar públicamente lo que nadie había hecho: los pacientes que no reciben ninguna cirugía viven hasta cuatro veces más que quienes sí la reciben. El Dr. Jones tenía un gran prestigio, fue profesor universitario, etc.

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Tratamientos no tóxicos para el cáncer

Si los tratamientos oficiales no curan, ni siquiera alargan la vida, ¿entonces qué hacer?

Existen diversos tratamientos no tóxicos para el cáncer que han ayudado a muchas personas a curarse. Puede leer al respecto en estas páginas.


Vitamina B-17

Uno de los más famosos tratamientos alternativos para el cáncer fue descubierto por el Dr. Ernst Krebs. Se llama laetrile, o vitamina B-17. Funciona, e incluso en los EE.UU. se la investigó oficialmente, y se halló que poseía actividad antitumoral. Pero se suprimió la información, porque el laetrile es un producto natural que no se puede patentar, por lo cual la industria farmacéutica no podía ganar miles de millones de dólares como lo hace habitualmente.


Conclusión

Si tiene un tumor o un bulto, y es maligno pero usted todavía no lo sabe, hacerse una biopsia le puede causar una metástasis, que es algo gravísimo. ¿Qué porcentaje de las biopsias a tumores malignos causan metástasis? No lo sé. ¡Pero por las dudas no me la haría! Dado que los tratamientos convencionales no tienen beneficios en la gran mayoría de los casos, lo que yo haría si tuviera un tumor es investigar el tema de las terapias naturales hasta encontrar lo que me parezca más convincente y lógico.

Investigaría las muchas maneras de fortalecer mi sistema inmunitario. Me informaría sobre las muchas clínicas que brindan tratamientos no tóxicos.


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CÁNCER: EL ROTUNDO FRACASO DE LA QUIMIOTERAPIA
 
La Quimioterapia consiste básicamente en el tratamiento del cáncer mediante sustancias químicas. Y éstas son, básicamente, de dos tipos: citostáticas -intentan impedir que las células cancerosas se multipliquen- y citotóxicas -destruyen las células cancerígenas-. El problema es que, al margen de su grado de efectividad, no son "selectivas" y, por tanto, también afectan a las células sanas. De ahí sus brutales efectos secundarios. Aunque lo más grave es que a pesar de tales efectos yatrogénicos y sus prácticamente nulos resultados se trata a la inmensa mayoría de los pacientes con ellas.
La Quimioterapia es uno de los tratamientos más indefendibles de la medicina moderna. Y sólo el hecho de que se presente por los médicos como la única alternativa a una muerte segura permite entender que los pacientes acepten someterse al deterioro físico y psíquico que provoca, más cercano casi a la tortura que a la medicina.
Hablamos de un método que nació en 1942 cuando Alfred Gilman yFred Phillips, investigadores de la conocida Universidad de Yale, decidieron estudiar las posibilidades terapéuticas del tristemente célebre gas mostaza o Iperita, un producto venenoso que se utilizó como arma química por primera vez durante la I Guerra Mundial. Estos investigadores sabían que tras un ataque efectuado en 1917 con el gas mostaza por las tropas alemanas un médico aliado había comprobado que muchos soldados que resultaron afectados aun estando lejos del lugar donde había caído la bomba de gas morían varios días después con cuadros infecciosos o debido a hemorragias internas, constatándose que padecían una marcada disminución de sus glóbulos blancos y plaquetas así como hipoplasia (reducción del volumen de un órgano por disminución de su número de células) medular y linfática. Resultado todo ello de su condición de agente alquilante, es decir, capaz de alterar la estructura y función de las moléculas de ADN de una célula de tal manera que impide que ésta pueda multiplicarse. ¿Por qué no usar pues -se preguntaron- esa propiedad para intentar impedir la multiplicación descontrolada de las células cancerosas?
Dicho y hecho; poco después comenzarían los ensayos con roedores. Y a continuación, tras los aparentes éxitos iniciales, en humanos. En 1946 se anunciaría que se había logrado reducir de tamaño los tumores de dos pacientes, uno con un linfosarcoma y otro con un Linfoma de Hodgkin. Otros investigadores -Alper, Dameshek y Peterson- obtenían poco después resultados similares. Sin embargo, en los años 50 las investigaciones realizadas por elNational Cancer Institut de Estados Unidos mostraban que los agentes alquilantes, asociados ya con esteroides y otros fármacos, no servían para lograr una mayor supervivencia de los enfermos. Una esperanza nunca lograda que desde entonces se sigue intentando. A día de hoy, sin éxito.
La Quimioterapia nació pues como un método que consiste básicamente en dar un veneno con el que destruir las células cancerosas o intentar impedir su multiplicación. Sólo que el veneno actúa igualmente sobre las células sanas. Basta leer los efectos secundarios reconocidos en los prospectos de cualquiera de los productos anticancerígenos que actualmente se comercializan para constatar que si se utilizaran en un persona sana -para qué hablar de una enferma- lo más probable es que ésta acabara muriendo. No existe lógica alguna por tanto para la práctica de la Quimioterapia. No hay en ello sentido común. Y sólo el miedo a la presunta falta de alternativas explica que se haya impuesto como terapia en el mundo. A pesar de lo cual el principal argumento utilizado por quienes dicen hablar "desde la ciencia" y se niegan a aceptar tanto otras formas de entender qué es el cáncer como la eficacia de tratamientos alternativos a los habituales es siempre el mismo: "La Quimioterapia -afirman sin fundamento alguno- es, del mal, el menor".
Kevin Murphy, un oncólogo que trabaja en Vancouver, resume muy bien la postura convencional en Adjuvant Chemotherap, un manual concebido para que sus pacientes entiendan en qué consiste el tratamiento:"La Quimioterapia es un tratamiento difícil de entender. Tal y como un paciente me dijo:'¿Me está usted sugiriendo que me someta a un tratamiento que me va a enfermar temporalmente para tratar un cáncer que no puede usted encontrar y encima ni siquiera sabe si hacerlo me servirá de algo?".
Es similar a un seguro de vida. Cuando usted paga sus primas a la compañía de seguros está reconociendo un riesgo potencial para su vida que puede o no puede acaecer (un accidente, una enfermedad, un terremoto, un robo...). Bueno, pues el tratamiento con quimioterapia se basa en la presunción de que su aplicación puede hacer disminuir el tamaño de los tumores y "reducir" el riesgo de que vuelvan a aparecer después. Las estadísticas -controladas generalmente por quienes tienen interés en demostrar que los fármacos que prueban funcionan- indican que así sucede en un porcentaje significativo cuando se trata de cánceres de mama, colon, testículos, leucemias, linfomas y la llamada enfermedad de Hodgkin... pero las mismas son sólo una de las maneras posibles de presentar las cifras. Eso sí, sirven para que la mayoría de los enfermos crean que los posibles beneficios compensan los riesgos y acepten ser sometidos a Quimioterapia.
LA MODA DE LOS CÓCTELES.
Anteevidencia de que los fármacos anticancerígenos utilizados en Quimioterapia no sólo no curan el cáncer sino que ni siquiera prolongan la vida de los enfermos se ha instaurado la moda de aplicar "un protocolo de quimioterapia combinada". Es decir, la utilización de "cócteles" -como en el caso de los enfermos de SIDA- con varios productos que se toman al mismo tiempo. Según la versión oficial, cuando esos cócteles se toman tras una intervención quirúrgica para extirpar el tumor y además se ha sometido al paciente a Radioterapia se logran "índices de curación significativos". Claro que lo que eso significa realmente es que la "supervivencia" en los cinco años siguientes es algo mayor estadísticamente, no que el cáncer se cure porque el paciente desgraciadamente termina muriendo en la mayor parte de los casos. Y es que ya hemos explicado en artículos anteriores que cuando los oncólogos hablan de "curación" no se refieren a que uno queda libre del cáncer sino que hablan de "curación clínica", término que se aplica a todo enfermo que sigue vivo cinco años después de serle diagnosticado un cáncer. Aunque al día siguiente se muera. Un sarcasmo.
Es también evidente que aun cuando cada persona es un mundo, la respuesta a la Quimioterapia varía en función de las dosis, el tipo de fármaco que se da, la duración del tratamiento y el grado de evolución en que está la enfermedad. En realidad sólo existe una certeza sobre el asunto: todos los fármacos químicos que se utilizan para tratar el cáncer son tóxicos y, además, claramente immunodepresores, es decir, bajan las defensas naturales del enfermo. Y -por si fuera poco- la mayoría son también cancerígenos. Y no ya como efecto colateral sino como efecto primario puesto que no distinguen entre las células cancerosas y las células sanas. Destruyen ambas. Es más, la mayoría atacan la médula ósea destruyendo a la vez los glóbulos blancos cuya función es combatir las infecciones, los glóbulos rojos que llevan el vital oxígeno a los órganos del cuerpo y las plaquetas que permiten la coagulación de la sangre. Consecuentemente, todo enfermo sometido a Quimioterapia termina con su sistema inmunitario destruido o comprometido quedando expuesto a otras enfermedades por lo que no es extraño que puedan fallecer de una simple pulmonía o de una infección común. En resumen, la Quimioterapia es uno de los tratamientos más devastadores -física, psíquica y emocionalmente- a los que puede someterse una persona enferma. Y el daño interno producido se comprueba rápidamente. La mayoría de los fármacos oncológicos provocan, entre otros efectos indeseables, calvicie (el cabello puede tardar años en regresar a la normalidad), náuseas extremas, vómitos, encías sangrantes, debilidad extrema, llagas alrededor de la boca, aftas y sangrado y ulceración del tracto gastrointestinal. Muchos pacientes aseguran que los "efectos colaterales" -entre ellos, la fatiga- son incluso peores que la propia enfermedad. Una dramática realidad que no es negada por la medicina convencional. ¿Cómo iban a negar las evidencias? "Es inevitable -argumentan sus defensores-, el precio a pagar, el riesgo a correr para tratar de vencer al cáncer".
Y, sin embargo, si se sabe que los productos que se usan son tóxicos, auténticos venenos para el organismo, ¿cómo se sustenta la idea de que la quimioterapia es beneficiosa en el tratamiento del cáncer? Pues se sustenta en la creencia de los oncólogos -no demasiado avalada por los resultados finales- de que el cáncer es un mal localizado -por eso hablan de muchos tipos de cáncer distintos- que se combate de forma específica y localizada. Con lo que en la práctica han reducido en general la lucha contra el cáncer a la lucha contra los tumores. Es decir, como confunden el tumor con el cáncer utilizan medicamentos tóxicos para intentar reducir su tamaño creyendo que eso implica vencer al cáncer. Según la teoría oficial, reducir el tamaño de un tumor proporciona al paciente una mayor expectativa de vida. Una teoría, cabe añadir, que la experiencia ha demostrado falsa hasta la saciedad. Porque es verdad que en algunos casos tal cosa puede suceder pero lo cierto es que en el caso de cánceres avanzados, al final casi todos mueren. Antes de los cinco años en la mayoría de las ocasiones. Con una calidad de vida, además, mucho peor. Bueno, pues con esa simple expectativa de aumento de vida durante unos meses o unos pocos años... justifican la Quimioterapia y el auténtico drama por el que se hace pasar al enfermo. Una extraña pirueta dialéctica que adornan con lenguaje "científico" y con la que intentan convencernos -y autoconvencerse- dando por válida una secuencia causa-efecto absolutamente cuestionable. Porque,
-ES CIERTO que hay fármacos que reducen cierto tipo de tumores. Pero conviene saber que para pasar el test de "efectividad" la FDA norteamericana no exige evidencia de que los remedios salven vidas o curen algo sino sólo de que son "efectivos para el uso para el cual están pensados". "El fármaco -se dice-tendrá el efecto que se supone que tiene bajo las condiciones de uso prescriptas, recomendadas y sugeridas en la etiqueta" . Es decir, para que un producto contra el cáncer se considere "efectivo" basta que reduzca el tamaño del tumor si para ello se prescribe. Aunque no sirva para curar al enfermo, como ocurre en la mayoría de los casos.
-Por tanto, NO ES CIERTO que la reducción de un tumor implique la curación, la recuperación de la salud.Alan C. Nixon, ex presidente de la American Chemical Society, escribió al respecto:"Como químico entrenado para interpretar datos me parece incomprensible que los médicos ignoren la clara evidencia de que la Quimioterapia hace mucho, pero mucho más daño que bien".

LA QUIMIOTERAPIA, CURAR NO CURA NADA
El Dr. Ulrich Abel, experto en Bioestadística Oncológica en Heidelberg, publicó en 1990 una de las obras más críticas con la teoría oficial: Quimioterapia para cánceres epiteliales avanzados. Al decir "epitelial", el doctor Abel se refiere en su obra a las formas más frecuentes de adenocarcinoma -pulmón, mama, próstata, colon, etc-, "tipos" de cáncer que provocan el 80% de las muertes por esta enfermedad en los países industriales avanzados. Pues bien, al hacer una revisión de su obra cinco años después -que, curiosamente, nunca fue traducida al inglés- pudo constatar que las conclusiones seguían siendo válidas. Es más, todavía hoy, consultado por esta revista, considera sus resultados vigentes aun cuando reconoce no haber continuado con sus seguimientos estadísticos en este campo. Bueno, pues la obra del Dr. Abel, sin que afirme la falta de eficacia de la Quimioterapia en todos los casos, avala con sus estudios estadísticos las dudas de muchos médicos sobre la eficacia de la Quimioterapia, especialmente en las fases avanzadas. Porque, en sus propias palabras,"un análisis sobrio y sin prejuicios de la literatura (científica) raramente ha revelado que los regímenes (de medicamentos) en cuestión tengan algún beneficio terapéutico en el tratamiento de cánceres epiteliales avanzados". Después de diez años trabajando en el área de Estadística en Oncología Clínica, la inquietud del Dr. Abel acabó transformándose en certeza: "No hay evidencia, para la gran mayoría de los casos de cáncer, de que el tratamiento con estos fármacos produzca resultados positivos en los pacientes con enfermedad avanzada, ya sea en expectativas de vida o en calidad de vida". Y agrega:"La casi dogmática creencia en la eficacia de la Quimioterapia se basa con frecuencia en conclusiones falsas extraídas de datos inapropiados".
En resumen, el minucioso trabajo del Dr. Abel hasta 1995 -como quién dice, anteayer- pone en evidencia que la Oncología ha sido incapaz de proporcionar bases científicas sólidas para justificar el uso de la terapia citotóxica tal como se ha venido haciendo. A pesar de lo cual la tesis de que la Quimioterapia es eficaz está considerado un dogma de la medicina moderna desde hace décadas. Los resultados, empero, no justifican esa apuesta unilateral mientras otras líneas de investigación han sido abandonadas, descartadas o relegadas al esfuerzo individual.
La realidad es que la tasa de mortalidad en los cánceres más comunes -cáncer de colon, mama, próstata, páncreas, y ovarios- ha evolucionado muy poco en los últimos cincuenta años. Contra los tumores malignos de pulmón tampoco se ha avanzado mucho. En algunos casos, la diferencia entre aplicar Quimioterapia y no hacerlo apenas es significativa. Un estudio inglés efectuado en 1992 concluyó que en el caso del cáncer de mama de diagnóstico temprano se había hallado una modesta ventaja en cuanto a extensión de vida. Se evaluaron 31 estudios en los que participaron 11.000 mujeres y se encontró una leve ventaja de extensión de vida después de diez años en pacientes que habían recibido "poliquimioterapia" (más de un fármaco oncológico durante más de un mes). La probabilidad de que las mujeres estuvieran vivas diez años después, sin embargo, eran tan sólo del 51,3% con los medicamentos frente a un 45% sin los medicamentos. Es decir, sólo un 6,3% de diferencia en la esperanza de vida.
Bueno, pues a pesar de tan escasa -y discutible- diferencia las autoridades médicas recomiendan quimioterapia a todas las pacientes con cáncer de mama, tengan o no signos visibles de cáncer después de la cirugía. La teoría oficial mantiene que, haciendo una proyección estadística con miles de mujeres, se deduce que muchas se pueden salvar. La verdad, sin embargo, es que las estadísticas lo que demuestran es que el 93,7% no sólo no se beneficiará de la Quimioterapia sino que sus organismos serán devastados por los efectos secundarios de los fármacos oncológicos. ¿Y mejorará con ello al menos su calidad de vida? Indudablemente, no: empeorará. Porque ya hemos dicho que prácticamente todos los agentes quimioterapéuticos son tóxicos e inmunosupresores.
EL DRAMA HUMANO DE LA QUIMIOTERAPIA.
En suma, la Quimioterapia no sólo no garantiza en la mayor parte de los casos una mayor supervivencia sino que encima provoca una calidad de vida mucho peor. Uno de los principales efectos que modifican determinantemente la vida de los pacientes es la anemia, asociada a fatiga y cansancio. Y es que entre las células sanas que destruye la Quimioterapia se encuentran los glóbulos rojos, encargados de transportar el oxígeno a través de todo el cuerpo para mantener la energía. Su pérdida puede además sobrecargar el corazón haciendo que se esfuerce por aportar oxígeno donde se necesita, impedir pensar con claridad, convertir la lectura y la escritura en una tarea hercúlea, suprimir el estímulo sexual y convertir cualquier actividad cotidiana en un esfuerzo agotador.
Después están las infecciones. El paciente tendrá que luchar contra todo tipo de infecciones oportunistas porque los fármacos destruyen los leucocitos preparados para la defensa del organismo. De hecho, si se contrae cualquier infección durante el tratamiento con Quimioterapia lo normal es que el enfermo sea hospitalizado, algo que indudablemente lo debilita aún más psicológicamente porque tiene que alterar su vida y dejar sus actividades cotidianas -incluido el trabajo-, le impide cuidar de los hijos, debe permanecer alejado de la familia y los amigos.... Sin olvidar que por estar hospitalizado estará más expuesto a contraer otras infecciones. A fin de cuentas, hoy día los hospitales son auténticos focos de infección.
Además de los citados efectos a corto plazo -entre otros- la Quimioterapia puede provocar a largo plazo algunos más graves. Por ejemplo, lesiones de corazón que pueden manifestarse semanas, meses o años después del tratamiento. Un trabajo publicado el año pasado apuntalaba esta hipótesis, mantenida desde hace tiempo por algunos investigadores.Nature Medicine descubría que el mismo mecanismo que sirve para luchar contra los tumores en una de las sustancias (Herceptin) utilizadas en el cáncer de mama es responsable a su vez de causar daños en el corazón al hacer más vulnerables las células cardíacas a la toxicidad de los quimioterapéuticos que se administran a continuación.
La Quimioterapia puede también provocar pérdida de la fertilidad y, sobre todo, un mayor riesgo de reaparición del cáncer. Está demostrado que la mayoría de las productos quimoterapéuticos pueden llegar a producir cánceres secundarios, especialmente en el tracto gastrointestinal, los ovarios y los pulmones. Éstos se encuentran entre los cánceres más difíciles de tratar y pueden aparecer cinco, diez o quince años después de un primer tratamiento "exitoso" con Quimioterapia. El New England Journal of Medicine publicaba el 21 de septiembre de 1989 lo siguiente: "Se sabe que los cánceres secundarios son complicaciones causadas por la quimioterapia y la irradiación empleada para tratar linfomas y linfomas de Hodgkin además de otros cánceres primarios". Y un año después -el 5 de enero de 1990-Associated Press difundía la siguiente noticia:"Las fármacos que se usaban hace tiempo para tratar el cáncer ovárico pueden haber resultado tan nocivas como beneficiosas al incrementar enormemente el riesgo de padecer leucemia... Entre las mujeres tratadas desde 1960 hasta 1985 el riesgo de leucemia era 12 veces superior en aquellas pacientes que recibieron Quimioterapia que en aquéllas que sólo fueron sometidas a cirugía".
Cabe añadir que según el Dr.John Cairns, microbiólogo de Harvard,"entre el 5 y el 10% de los pacientes que sobreviven a la Quimioterapia mueren luego de leucemia en los diez años posteriores al tratamiento". Y que cuando -como muchos oncólogos proponen- "la Quimioterapia y la radiación se aplican conjuntamente los tumores secundarios se dan en una proporción aproximadamente 25 veces mayor de lo esperable". Esta determinación tan contundente fue realizada por el Dr. John Laszlo siendo vicepresidente superior de investigación de laSociedad Americana contra el Cáncer.
"Las nuevas combinaciones quimioterapéuticas no están aportando ni más supervivencia ni más calidad de vida que otros protocolos más antiguos en los cánceres más significativos pero están elevando la factura de forma considerable", denunciaba hace poco. elJournal of National Cancer en un trabajo en el que se comparaba la eficacia y el coste de la combinación cisplatino-vinorelbina con la de paclitaxel -el conocido Taxol- y carboplatino. Este último protocolo, comparado con el primero, eleva el gasto total del tratamiento en 9.000 euros, una diferencia sustancial sin que por ello mejoren los resultados finales. Lo de siempre: no hay mejores resultados pero sí más gastos en medicamentos y más ingresos para la industria. Con la complicidad de los ministerios de Sanidad.
LA MEDICINA, COMO LA JUSTICIA: CIEGA.
Como oficialmente se ha decidido no trabajar en nuevas líneas de investigación los médicos siguen basando en la Quimioterapia buena parte de los tratamientos contra el cáncer. Para algunos es lo "lógico" a la vista de que sus conocimientos sólo apuntan en la dirección de los fármacos agresivos; para otros es un callejón sin salida. El ya citado Dr. Abel realizó una encuesta entre cientos de oncólogos y su conclusión fue ésta: "Las opiniones personales de muchos oncólogos parecen contrastar de manera llamativa con lo que se comunica al público". Ya en un artículo titulado Chemotherapy: Snake-Oil Remedy? aparecido en Los Angeles Times el 1 de septiembre de 1987, el Dr. Martin F. Shapiro denunciaba públicamente que"mientras algunos oncólogos informan a sus pacientes de la falta de evidencias reales de los tratamientos... otros se dejan llevar por los estudios científicos que manifiestan un optimismo injustificado sobre la Quimioterapia. Y algunos más responden sencillamente a los incentivos económicos; los médicos pueden ganar mucho más dinero practicando la Quimioterapia de lo que pueden ganar proporcionando solaz y alivio a los pacientes agonizantes y sus familias ". El Dr. Shapiro no es, en todo caso, el primero -ni el único- en hacer esta denuncia. El doctor Alan Levin, profesor de Inmunología en la Facultad de Medicina de San Francisco, afirmó ya en 1985 durante una conferencia sobre los abusos en la medicina lo siguiente: "Los médicos generalistas son intimidados para seguir protocolos que se sabe que no funcionan. Uno de los ejemplos más evidentes es la Quimioterapia, que no funciona en la mayoría de cánceres".Y agregó: "A pesar de que la mayoría de los médicos está de acuerdo con que la Quimioterapia resulta en gran medida ineficaz se ven coaccionados a usarla por grupos de interés especiales que tienen intereses creados en las ganancias que produce la industria".
En 1986 un grupo de investigadores del McGill Cancer Center hizo una encuesta entre 118 médicos que trataban el cáncer de pulmón con quimioterapia pidiéndoles que imaginaran que enfermaban de cáncer y comunicaran con qué tratamientos habituales de Quimioterapia aceptarían ser tratados. Pues bien, 64 de 79 aseguraron que no consentirían en modo alguno estar en ningún tratamiento que incluyera cistaplino, un producto común en Quimioterapia. Es más, ¡cincuenta y ocho! dijeron que los ensayos sobre esos fármacos no eran asumibles porque no demostraban su eficacia y en cambio su toxicidad era inaceptable. ¿Le cabe alguna duda aún, amigo lector, de que médicos y medicina permanecen ciegos ante la realidad?
Ahora bien, ¿significa esto que las personas relacionadas con las investigaciones sobre cáncer y la industria farmacéutica forman parte de algún tipo de conspiración para detener la cura del cáncer? Edward Griffin, en su obra The Politics of Cancer, no lo cree: "(...) Afrontémoslo: esas personas mueren de cáncer como todo el mundo (...) Es obvio pues que no ocultan conscientemente un posible control de la enfermedad. Lo que significa es que el monopolio médico del cartel (farmacéutico-químico) ha creado tal clima de influencias en nuestro sistema educativo que la verdad científica se sacrifica a menudo a los intereses creados".
En esta misma línea parece apuntar la información publicada el 26 de enero de este año en The New York Times titulada Las ventas de medicamentos (utilizados en quimioterapia) producen altas ganancias a los oncólogos". Según el diario, "en un momento en el que el conjunto del gasto en medicamentos de prescripción está por las nubes, los especialistas en cáncer (en los EEUU) se están embolsando centenares de millones de dólares cada año vendiendo fármacos a los enfermos, una práctica que casi ningún médico sigue". Se trata, ante todo, de un negocio. Para la industria... y para los oncólogos.
Según datos del Medical Group Management Association, entre 1997 y 2001 la venta de fármacos llevó a los oncólogos a aumentar sus ingresos en un 40% (ganan de media casi 300.000 dólares al año, incluidas las ganancias extras por venta de medicamentos antitumorales), lo que les ha puesto al frente de la lista de quienes más ganan entre los especialistas médicos. Un grave conflicto de intereses que fue denunciado hace ya un año por el doctor Nicholas González, director en Estados Unidos de un programa federal de tratamiento del cáncer de páncreas con terapia nutricional. González denunció públicamente que los oncólogos muy raramente recomendaban a sus pacientes que se trataran con esta terapia y afirmó que, a su juicio, buena parte del problema era "financiero": "Los oncólogos pueden ingresar hasta 20.000 dólares con un tratamiento de Quimioterapia para el cáncer pancreático... aunque no funciona. Pero es el tratamiento normal y está cubierto por el seguro. Además, si recomendaran a un paciente entrar a formar parte de nuestro estudio de tratamiento del cáncer con Nutrición el enfermo dejaría de ser tratado con fármacos y ellos perderían esos ingresos. Ese es el problema. Algunos llevan además sus propios estudios con Quimioterapia y no están dispuestos a dejarnos los pacientes a nosotros".
Hay que añadir que esta denuncia tiene su fundamento no sólo en el hecho de que los propios médicos venden los medicamentos -lo que de por sí propicia la sospecha- sino en algunos datos publicados con anterioridad. La alarma sobre ese posible conflicto de intereses la hizo sonar el 12 de mayo del 2001 un estudio del Dr. Ezekiel J. Emanuel, bioético y oncólogo que trabaja en los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, quien levantó una considerable polémica durante una reunión de la Sociedad Americana de Oncología Clínica en San Francisco. Resulta que tras estudiar los casos de casi 8.000 pacientes de Massachussets había constatado que en sus últimos meses de vida a todos los enfermos de cáncer se les daba Quimioterapia aunque se supiera que no respondían ya al tratamiento. "Podría entenderse -denunció-que se de Quimioterapia para reducir el tumor y aliviar los dolores a los pacientes que responden al tratamiento pero hacerlo con quienes no responden es duro de justificar". Los oncólogos se defenderían afirmando que en muchas ocasiones son los propios pacientes o sus familiares los que lo piden aferrándose al tratamiento como última esperanza.
Afortunadamente, en España los médicos no venden directamente los medicamentos. Desafortunadamente, las terapias complementarias siguen dejándose oficialmente de lado.

CUESTIÓN DE OBJETIVOS.
Terminamos diciendo que los enfermos de cáncer deberían entender que cada caso es individual y que son muchos los factores que intervienen en una posible remisión, comenzando probablemente por la fe del paciente en el propio tratamiento. Y no es nuestra intención arrebatar la esperanza a nadie pero el propio Mariano Barbacid ha reconocido públicamente que el éxito de la Quimioterapia se cifra sólo en el 10% de los casos. Y está por demostrar si esa cifra no está engordada con falsos positivos -personas tratada de cáncer sin tenerlo, algo más habitual de lo que pudiera parecer- y si se ha descontado el 5% de error estadístico que se considera "normal". Ciertamente, hay casos en los que los tumores han remitido con un tratamiento quimioterapéutico. Están constatados. Que fueran o no realmente malignos es otro cantar. Y que esa remisión supusiera su curación, es decir, que el cáncer desapareciera, está también por demostrar. A los enfermos de cáncer no se les sigue habitualmente la pista cinco o diez años después de finalizar el tratamiento. Se ignora, por tanto, cuántos casos de cáncer reales tratados con Quimioterapia se han "curado" o han sobrevivido más de 10 años. Esas estadísticas prácticamente no existen. No interesan.
Como no interesa dar a conocer que existen otras formas de entender qué es el cáncer y cómo afrontarlo. De ello les hablaremos en próximos números.
Antonio Muro.
 
 
 
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Terapias Alternativas Contra el Cáncer
© Richard Walters (Extraído de "Opciones: El libro de las terapias alternativas contra el cáncer"). 

Este año, un millón de americanos se enterarán de que padecen cáncer. Aproximadamente dos de cada tres pacientes de cáncer morirán a causa de esta enfermedad (o a causa de la terapia empleada) en el transcurso de cinco años desde su diagnóstico.
Mientras los medios de comunicación periódicamente anuncian grandes descubrimientos en relación al cáncer, las curas se dan principalmente en los anuncios de la prensa. La guerra contra el cáncer" ha resultado ser un fracaso colosal a pesar de los cientos de miles millones de dólares invertidos en investigación y tratamiento.

Los tres métodos comprobados para el tratamiento del cáncer - la quimioterapia, la radiación, y la cirugía - pueden en realidad acortar la vida del paciente en muchos casos. Todos estos tratamientos son invasivos, tienen efectos colaterales devastadores, y solo tratan los síntomas. Todos ellos pueden ocasionar la expansión del cáncer o bien su reincidencia. Si bien estos métodos, perjudiciales para la inmunidad del cuerpo, a veces pueden ser necesarios, sus resultados exitosos se han limitado principalmente a formas relativamente raras de cáncer o a las fases tempranas de la enfermedad. Para la mayoría de los cánceres en los adultos, las terapias ortodoxas virtualmente no resultan curativas, aunque pueden de alguna manera alargar el tiempo de vida. En el caso de muchos pacientes, las terapias normales acortan el tiempo de vida: "La mayoría de los pacientes de cáncer en este país muere a causa de la quimioterapia", comenta el Dr. Alan Levin de la Facultad de Medicina de la Universidad de California. "La quimioterapia no elimina el cáncer de mama, colon, o pulmón. Este hecho ha sido documentado durante más de una década .... Existen mayores probabilidades de que las mujeres que padecen cáncer de pecho mueran más rápidamente con la quimioterapia que sin ella". 1

Sólo entre 2 y 3 por ciento del casi medio millón de americanos diagnosticados con cáncer cada año son salvados por la quimioterapia, según el Dr. John Cairns de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard.2 A pesar de ello, más de la mitad del total de los pacientes enfermos de cáncer habitualmente recibe drogas para el tratamiento con quimioterapia las cuales pueden reducir las posibilidades de supervivencia del paciente. Todas las drogas empleadas en la quimioterapia son tóxicas y muchas de ellas son cancerígenas, es decir que pueden producir cáncer. El uso desmedido de la quimioterapia, un negocio que deja aproximadamente alrededor de $750 millones anuales con la venta de drogas solamente, constituye un escándalo nacional.

Desilusionados con los tratamientos normales contra el cáncer, los cuales a menudo tienen efectos colaterales devastadores y generalmente cuestan alrededor de $30.000 o más, miles de pacientes están volviendo a las terapias no tóxicas o alternativas. Frecuentemente llamadas complementarias, no ortodoxas, o no convencionales, estas terapias incluyen métodos nutritivos, con hierbas, metabólicos, fortalecedores del sistema inmunológico, biológicos, farmacológicos no tóxicos, además de los métodos psicológico-conductuales. Si bien las terapias alternativas son muy variadas, todas ellas están arraigadas en la idea de que un cuerpo verdaderamente saludable no ha de desarrollar cáncer. Los médicos alternativos creen que la causa del cáncer se encuentra a menudo en la alteración del sistema inmunológico o en un desequilibrio corporal que permite que el tumor se desarrolle.

Las terapias alternativas comparten ciertos rasgos comunes. Son relativamente poco tóxicas, a diferencia de la quimioterapia y la radiación, que destruyen a las células normales. Estas terapias apuntan a limpiar el cuerpo, estimular sus defensas naturales y su capacidad para destruir tumores. Poseen niveles de seguridad relativamente altos en comparación con los tratamientos ortodoxos. Muchas o la mayoría de las terapias alternativas combinan dietas especiales; complementos vitamínicos, minerales, y enzimas; desintoxicación; oxigenación; estimulación inmunológica; y regímenes psicológicos o espirituales para promover una curación gradual.

Para los médicos tradicionales, el cáncer es una enfermedad localizada, que debe ser tratada de manera también localizada. Cortando el tumor, irradiándolo, o invadiendo el cuerpo con drogas tóxicas (y a menudo cancerígenas), el médico ortodoxo busca destruir el tumor y así salvar al paciente. Pero la mayoría de las veces, el cáncer sigue presente y ha desarrollado metástasis (es decir, se ha extendido a otra parte del cuerpo). El método convencional, la alopatía, con toda su parafernalia de alta tecnología, se basa en una filosofía médica primitiva: ataca a la enfermedad "enemiga" de manera agresiva. A menudo, el paciente resulta devastado durante el proceso, mientras que el cáncer y sus causas subyacentes permanecen.

Por el contrario, el médico alternativo considera al cáncer como una enfermedad sistémica, la cual involucra al cuerpo entero. Desde este punto de vista, el tumor es meramente un síntoma y la terapia apunta a corregir las causas desde la raíz. En lugar de atacar al tumor de manera agresiva, muchas terapias alternativas se centran en la reconstrucción de la inmunidad natural del cuerpo y el fortalecimiento de su habilidad inherente para destruir las células del cáncer. Varias terapias alternativas también incluyen medidas naturales para atacar directamente y destruir al tumor, ya sea mediante hierbas, enzimas, u otros medios.
Muchos pacientes de cáncer considerados "terminales" o "desahuciados" por sus médicos convencionales comenzaron a usar terapias alternativas, se recuperaron totalmente, y viven bien cinco, diez, veinte años, o más después de recibir sus fatales diagnósticos. Otros pacientes que siguen protocolos alternativos experimentan tiempos de sobrevida prolongados, alivio del dolor y el sufrimiento. Las terapias alternativas contra el cáncer no resultan efectivas en todos lo casos, muchos mueren. No existen soluciones mágicas, no hay garantías. Desafortunadamente no hay estadísticas confiables acerca de los resultados obtenidos a través de los tratamientos alternativos. Algunas de las terapias funcionan durante algún tiempo para algunas personas.

El establishment médico ignora la existencia de estos sobrevivientes del cáncer o bien los rechaza por considerarlos "evidencia anecdótica". Otro ardid del establishment es afirmar que las personas que se curaron mediante las terapias alternativas en realidad se recuperaron mágicamente debido al tratamiento previo - aunque la quimioterapia tóxica o la radiación inmuno-destructora administrada meses o años más antes no haya tenido absolutamente ningún efecto en el retardo de la enfermedad de rápido avance o con metástasis.

Otra táctica favorita del establishment es decir que los pacientes de cáncer que fueron curados a través de las terapias alternativas simplemente sufrieron "remisiones espontáneas". Ésta es la jerga médica usada para justificar la "recuperación inexplicable", una hoja de higuera para cubrir la ignorancia de los médicos que no pueden explicar lo sucedido. En realidad no existe tal remisión espontánea, como muchos médicos reconocen. Siempre debe haber una causa o mecanismo para la regresión aparentemente espontánea del tumor.3 El estudio más abarcativo jamás realizado acerca de la remisión espontánea de cánceres avanzados dio un insignificante total de 176 casos en la literatura médica mundial comprendida entre los años 1900 y 1965. Esto significa que las probabilidades de que un médico encuentre varias remisiones espontáneas en su vida son prácticamente nulas.4 Sin embargo, hay médicos alternativos que cuentan con centenares de las denominadas remisiones espontáneas de cáncer avanzado en su haber.

Después de analizar 200 casos de la denominada regresión espontánea del cáncer, el profesor canadiense y doctor en medicina Harold Foster, encontró en 1988 que la gran mayoría de estas personas (88 por ciento) había hecho importantes modificaciones alimentarias, generalmente se habían volcado a una dieta estrictamente vegetariana y evitaban las harinas blancas, azúcar, y alimentos en conserva o congelados - antes de que se produjera la regresión dramática o remisión completa del tumor.5 La mayoría de estos pacientes también usó complementos vitamínicos, minerales, y suplementos de hierbas además de métodos de desintoxicación. Todos éstos son rasgos prominentes en algunas de las terapias alternativas contra el cáncer mencionadas en este libro.

El cáncer es un enigma biológico. No existe un acuerdo unánime acerca de qué es lo que hace que las células crezcan anormalmente, se multipliquen de manera interminable, desenfrenada. Podrían existir muchas maneras válidas diferentes de tratar el cáncer. Según Michael Evers, director ejecutivo del proyecto CURE, existen enfoques serios, con basamento científico, para el tratamiento del cáncer que no entran en el modelo tradicional. Nosotros no estamos hablando de medicina de charlatanería médica ni de curanderos." Como grupo dedicado a la defensa del paciente, el Proyecto CURE respalda "un sistema médico pluralista" que permita a los pacientes acceder a las terapias no tóxicas contra el cáncer como parte de la práctica médica normal. La mayoría de los americanos, según parece, apoyan este objetivo. En septiembre de 1985 una encuesta nacional general realizada por la prensa y los medios de comunicación revelaron que la mitad de los americanos cree que se debe permitir el funcionamiento de clínicas oncológicas alternativas en Estados Unidos, incluso cuando los tratamientos que ellos ofrecen se opongan al establishment de la medicina ortodoxa. Más de la mitad de los encuestados dijeron que elegirían dicho tratamiento ellos mismos si se les diagnosticara un cáncer.

A pesar del apoyo del público y el creciente interés por los métodos alternativos no tóxicos, no invasivos, el establishment médico ha emprendido una feroz campaña contra estas terapias, rotulándolas de charlatanería. Se le ha puesto candado a los centros de tratamiento. Se ha enviado a la cárcel a los médicos que indicaban tratamientos basados en la nutrición o que empleaban hierbas. Los médicos responsables que verbalmente han apoyado o empleado terapias alternativas han sido despedidos, degradados, aislados o se les han revocado sus licencias. Mientras la medicina oficial suprime o frustra aquellas alternativas prometedoras, destina miles de millones de dólares para las investigaciones que apoyan a la quimioterapia, la radiación, y la cirugía como armas principales en la guerra contra el cáncer." Esa guerra ha sido un fracaso total ya que no ha logrado retardar la mortalidad. La mortalidad global a causa del cáncer, según la edad, se ha incrementado un 5 por ciento desde el comienzo de la guerra contra esta enfermedad.

"Todos debemos saber que 'la guerra contra el cáncer' es un gran fraude", escribió el Dr. Linus Pauling, dos veces ganador del Premio Nobel. Otro ganador de este premio, el Dr. James Watson, el co-descubridor de la doble hélice del ADN, fue más terminante. Watson perteneció durante dos años al Comité Asesor Nacional sobre Cáncer. En 1975 se le consultó cuál era su opinión sobre el Programa Nacional contra el Cáncer, y él contestó rápidamente, "es una mierda". 6 La tasa de mortalidad para los cánceres más comunes, cáncer de pulmón, colon, pecho, próstata, páncreas, y ovarios, ha seguido igual o se ha incrementado en los últimos cincuenta años. Como se mencionara en la revista Business Week publicada el 22 de septiembre de 1986 "La cirugía, la radiación, y las drogas altamente tóxicas tienden todas a fracasar por una razón verdaderamente simple: un tumor del tamaño de un dedo pulgar contiene mil millones de células malignas. Aunque el tratamiento eliminara el 99.9% de ellas, un millón de células permanecerán y volverán a reproducirse."

Se puede vivir mucho tiempo más sin necesidad de someterse a ningún tratamiento convencional. Ésa era la conclusión del fallecido Dr. Hardin Jones, profesor de física médica en la Universidad de California Berkeley. Después de analizar cuidadosamente las estadísticas de supervivencia al cáncer durante veinticinco años, Jones dijo en una reunión de la Sociedad Americana del Cáncer realizada en 1969 que los pacientes sin tratamiento no mueren antes que los pacientes que reciben tratamientos ortodoxos, y en muchos casos viven más tiempo.7 Tres estudios realizados por otros investigadores apoyan esta conclusión negativa que nunca ha sido refutada.

Los mitos en torno a las terapias alternativas contra el cáncer

Muchos mitos y conceptos erróneos rodean a las terapias alternativas contra el cáncer. A continuación intentaremos clarificar los más comunes.

Mito #1: Todas las terapias alternativas contra el cáncer no tienen sentido.

Ésta es la posición oficial de la "industria del cáncer" que factura $80 mil millones al año y que está íntimamente asociada a las terapias ortodoxas. Pero los hechos cuentan una historia muy diferente. Los pacientes con cánceres avanzados, con metástasis, considerados médicamente como incurables por sus médicos convencionales, han revertido sus enfermedades mediante el uso de terapias alternativas y en la actualidad están totalmente curados. Son muchos más los pacientes que han podido al menos mantener sus cánceres bajo control y llevar vidas activas y productivas a través de terapias no tóxicas. Algunos médicos alternativos han reunido evidencia clínica, que incluye estudios y casos cuidadosamente documentados, para demostrar la seguridad y efectividad de sus métodos. Esta evidencia es habitualmente rechazada por la ortodoxia médica argumentando que no cumple con determinados criterios, tales como pruebas controladas dobles (en las que a la mitad de los pacientes no se les administra el tratamiento en cuestión).

Estas curas no significan que todos los métodos no convencionales funcionen. Algunos pueden ser ineficaces o fraudulentos. "La mayoría de las terapias alternativas son casi totalmente inútiles, al igual que las terapias convencionales", dice Patrick McGrady, Jr., fundador de CANHELP.

Las estimaciones de los índices de éxito con las terapias alternativas varían ampliamente. Lo que funciona para un paciente o tipo de cáncer puede fracasar con otro que tenga el mismo o un tipo de mal diferente. El defensor de la salud holística Gary Null, quién dedicó años a la investigación de las clínicas alternativas y a la entrevista de pacientes, sostiene que los índices de éxito han pasado "del 2 al 20 por ciento" en los casos de cáncer terminal. Algunos médicos alternativos exageran sus resultados, con índices de remisión en 5 años del 60% o más. Patrick McGrady es escéptico ante tales afirmaciones. "Sería bueno, si fuera verdad."

"Mi impresión subjetiva, dice Ralph Moss, editor del boletín The Cancer Chronicles, "es una tasa de remisión en 5 años entre el 4% y 5% básica en todas las clínicas alternativas. De esta manera la cifra sube con casos menos severos. Si yo encontrara una tasa de remisión en 5 años del 20% sería realmente genial." De todos modos Moss siente que este índice de éxito es altamente significativo. "Después de todo, no se supone que estas terapias curen, según la medicina ortodoxa". Señala que la oportunidad para la recuperación en muchos pacientes se ha visto socavada por la radiación y la quimioterapia previas, las cuales pueden dañar severamente la respuesta inmunológica y el normal funcionamiento del cuerpo.

Mito #2: Los terapeutas oncológicos alternativos son charlatanes inescrupulosos, sin licencia ni capacitación en medicina, e interesados en hacer dinero fácil.

Este estereotipo se puede aplicar a algunos médicos. Sin embargo, con demasiada frecuencia, se mete en la misma bolsa a todos los médicos y terapeutas que trabajan más allá de los límites de la medicina convencional. La realidad es justamente todo lo contrario.

En un estudio realizado en 1984 en los Anales de Medicina Interna, Barrie Cassileth, Ph.D., y sus colegas investigadores hallaron que 60 por ciento de los 138 médicos oncológicos alternativos investigados eran doctores en medicina. Del 40 por ciento restante, muchos tenían doctorados en biología, química, y otras ciencias relacionadas además de una extensa trayectoria en investigación.8

La Sociedad Americana del Cáncer (ACS) lleva un compendio de "Métodos no comprobados contra el cáncer" el cual funciona como la herramienta principal del establishment oncológico para rotular a las terapias alternativas como pseudociencia. Para la ACS "no comprobado" significa "refutado". Además de esto, la declaración de los jueces de la ACS según los cuales "no existe ninguna evidencia aceptable" para una terapia particular, generalmente se suma a una completa desestimación de los datos que la sustentan.9 La inclusión del nombre del médico y la terapia empleada en esta desafortunada lista negra oficial conduce a la pérdida de fondos, a una repentina imposibilidad de conseguir la publicación de artículos, al rechazo de aplicaciones de ensayo, y al acoso de la Administración de Drogas y Alimentos (FDA), cuando no, a la cárcel. La lista negra de la ACS "se parece a las listas de las 'organizaciones subversivas' alguna vez mantenidas por el "House Un-American Activities Committee", observa Ralph Moss en su dura exposición, La Industria del Cáncer (ver el Apéndice A). "El simple hecho de incluir el nombre de un científico en la lista tiene el efecto de condenar su trabajo y ponerle la etiqueta de charlatán a él y a sus esfuerzos". 10

El análisis realizado por Moss sobre los terapeutas no ortodoxos cuyos nombres aparecen en la lista de Métodos No Demostrados de la ACS revela que el 65 por ciento de ellos eran Doctores en Medicina, muchos egresados de prestigiosas facultades de medicina; un 13 por ciento adicional tenía Doctorados (PH.D.) en disciplinas médicas o científicas.

"Varios de los científicos en las listas de Métodos No Demostrados de la ACS eran sin duda personas de genio", observa el escritor de ciencias Robert Houston.11. Entre los ejemplos que él cita se encuentra Max Gerson, Doctor en Medicina cuyo tratamiento del cáncer a través de dietas se anticipó a muchas de las tendencias de investigación actuales. Gerson fue aclamado por el Premio Nobel Dr. Alberto Schweitzer quien escribió "veo en él a uno de los genios médicos más eminentes en la historia de la medicina."

Estos médicos difícilmente encajen en la imagen de vendedores de aceite de serpiente.

Mito #3: Los Pacientes que buscan terapias alternativas están guiados por la desesperación. Son ignorantes, incautos o ambas cosas.

Contrariamente a este estereotipo, estudios recientes han demostrado que las terapias alternativas contra el cáncer son más populares entre pacientes opulentos, con un buen nivel de educación, y que sorprendentemente tienen el respaldo de algunos médicos convencionales. "Se ha explotado el estereotipo de las personas menos educadas, pobres que sucumben a los señuelos de la charlatanería", decía el Dr. LaMar McGinnis en una conferencia organizada por la Sociedad Americana contra el Cáncer en San Francisco en 1990. McGinnis, ex-presidente del Comité sobre Métodos No Demostrados de la CAS y no muy amigo de los tratamientos alternativos, basó sus comentarios en un estudio no publicado por la CAS sobre un total de 5.047 pacientes.

"Muchos pacientes que reciben atención alternativa no cumplen con el estereotipo tradicional carente de educación, enfermos terminales que han agotado todos los tratamientos convencionales", escribía Barrie Cassileth en su estudio que marcó un hito en 1984 (ver Mito #2). Ella observó que los pacientes de cáncer tratados con terapias alternativas contaban con un nivel de educación significativamente más alto que los pacientes sometidos exclusivamente a tratamientos convencionales. Muchos fueron atraídos a las terapias alternativas enfatizando la responsabilidad personal, la nutrición y el apartamento de lo que los pacientes consideraban deficiencias de la atención médica ortodoxa. La mayoría de los pacientes pagó menos de $1.000 por el primer año de tratamiento alternativo. Incluso, teniendo en cuenta la inflación y las fuertes variaciones en los honorarios, estos gastos resultan modestos comparados con los $2.500 diarios que demanda el establishment médico por sus procedimientos invasivos. Cassileth también observó que la terapia alternativa era realmente aceptada por los médicos de cabecera de los pacientes en un 30 por ciento de las veces.

Mito #4: Las terapias alternativas contra el cáncer no han sido "demostradas", por consiguiente no son comprobadas ni científicas.

La Sociedad Americana contra el Cáncer tiene setenta y dos terapias alternativas contra el cáncer en su lista de Métodos No Demostrados. En su revelador análisis de la lista negra de la ACS, Ralph Moss advierte que para el 44 por ciento de estas terapias condenadas, la ACS o ninguna otra agencia había realizado investigación alguna. En otro 11 por ciento, las investigaciones habían arrojado resultados positivos. En un 16 por ciento se habían obtenido resultados inconclusos. Y para el 29 por ciento restante, los jueces de la ACS habían determinado que los métodos en cuestión eran ineficaces, teniendo en cuenta que, como lo indicaba Moss, "Virtualmente todos los jueces de la ACS son médicos ortodoxos con intereses creados en el sistema. Para hacer sus valoraciones, ellos se basan en informes de segunda o tercera mano como es el caso de artículos de revistas y asociaciones médicas extranjeras".

La Hipertermia, o la terapia con calor, alguna vez considerada como un "remedio inútil" y "chapucero" por la ACS, fue eliminada años después de la lista de Métodos No Demostrados. En la actualidad, la hipertermia está siendo sometida a ensayo en los principales centros médicos; ha sido avalada por algunos médicos oncólogos como la quinta modalidad de tratamiento contra el cáncer después de la cirugía, la radiación, las drogas, y la inmunoterapia. Éste es el mismo método que la ACS desterró en 1967.

Otros cuatro tratamientos no ortodoxos contra el cáncer alguna vez estigmatizados por su inclusión en la lista negra de la ACS fueron posteriormente eliminados de la misma: el sulfato de hidracina, la terapia de Coley, la terapia de Lincoln, y la terapia de Inmunidad Natural de Hendricks. Su "rehabilitación" al estilo Stalinista se produjo a través de la presión de investigadores e instituciones prestigiosas con un profundo interés en la exploración de estos métodos.

Estos ejemplos demuestran el prejuicio construido dentro del sistema no científico de la ACS, el cual tiene como principal objetivo la protección de los intereses monetarios de la quimioterapia, la radiación, y la cirugía. Es necesario tener una mente abierta a todas las opciones disponibles.

El Mito de las Terapias "Demostradas"

La mayoría de las prácticas cotidianas en la medicina moderna no están demostradas si nos guiamos por las mismas normas impuestas por el gobierno. En 1978, la Oficina de Evaluación Tecnológica (OTA), un brazo del Congreso de Estados Unidos, emitió un informe sobre una importante investigación en el que se llegaba a la conclusión de que "sólo entre el 10 y el 20 por ciento de todos los procedimientos actualmente empleados en las prácticas médicas han demostrado, a través de ensayos controlados, ser eficaces. En otras palabras, entre el 80 y el 90 por ciento de lo que los médicos aplican son conjeturas no comprobadas científicamente. Gracias a esta definición sustentada por el gobierno, la mayor parte de la medicina moderna debería considerarse chapucería. 12

La quimioterapia y la radiación, dos de los tres principales métodos comprobados para el tratamiento del cáncer, aparentemente entran dentro de la definición de la OTA como métodos no demostrados, charlatanería potencialmente peligrosa, por lo menos en gran parte de su uso actual en los Estados Unidos. La quimioterapia, la radiación, y la cirugía son todas nocivas para el cuerpo así como para el tumor y todas éstas causan sufrimiento físico y trauma emocional que frecuentemente constituyen una experiencia insoportable. Cada uno de estos métodos merece un análisis más profundo.

La quimioterapia

La quimioterapia ha tenido éxitos dramáticos en el tratamiento de cánceres de la linfa y las células de la sangre: las leucemias, los linfomas, y la enfermedad de Hodgkin (un tipo de cáncer de la linfa). Estos cánceres se tratan mediante la quimioterapia combinada en la que se utiliza un "cocktail" de varias drogas tóxicas diferentes al mismo tiempo. Estos cocktails, cuando han sido precedidos por la cirugía y la radioterapia, han alcanzado índices de curación significativos, principalmente en el caso de tipos raros de tumores sólidos tales como el coriocarcinoma.

La clínica Janker en Bonn, Alemania, es famosa por sus tratamientos con quimioterapia de corto plazo, alta dosificación, normalmente administrada durante un período de una o dos semanas. Los informes publicados (aunque no científicos) adjudican a la clínica un índice increíble del 70 por ciento en remisiones y curas en pacientes que tenían cánceres con una amplia metástasis. Esta cifra parece cuestionable porque la mayoría de los pacientes se dirige a esta clínica como último recurso, con sus sistemas ya devastados por los tratamientos convencionales. Los médicos americanos escépticos dicen que las remisiones duran muy poco tiempo y que cuando el cáncer vuelve, resulta rápidamente fatal.13 Virtualmente todas las drogas contra el cáncer aprobadas por la FDA son tóxicas en las dosificaciones aplicadas y resultan notablemente immunodepresivas, destruyendo la resistencia natural del paciente a muchas enfermedades, incluso el cáncer. La mayoría de estas drogas aprobadas por la FDA resultan también cancerígenas, es decir, que tienen una alta probabilidad de producir cáncer en animales de laboratorio y capaces de causarlo también en los seres humanos.

Todas estas drogas resultan venenosas no como efecto colateral sino como efecto primario, puesto que estos venenos no pueden distinguir entre las células cancerosas y las células normales, destruyen o matan a las células normales, saludables de todo el cuerpo además de atacar al tumor. Atacan la médula ósea, destruyendo a la vez a los glóbulos blancos cuya función es combatir la infección; los glóbulos rojos que llevan el vital oxígeno a los órganos del cuerpo; y las plaquetas que permiten la coagulación de la sangre. Desafortunadamente, éstas células del sistema inmunológico constituyen una parte importante de la defensa propia del cuerpo contra el cáncer.

Los pacientes sometidos a la quimioterapia, con sus sistemas inmunológicos completamente destruidos o comprometidos, frecuentemente mueren de pulmonía o infecciones comunes. La muerte por intoxicación también es bastante común. En un estudio, 10 por ciento de los 133 pacientes que usaron la droga oncológica 5-FU (fluorouracilo-5) murieron como consecuencia directa de la toxicidad de la droga.14 Los doctores se refieren jocosamente a esta conocida droga oncológica como "Cinco pies abajo". Los pacientes sometidos a la quimioterapia llegan con todo tipo de enfermedades de la sangre, tales como la anemia aplásica, en que la médula del hueso ya no puede producir las células de la sangre; la leucopenia, una disminución anormal en la cantidad de glóbulos blancos; y trombocitopenia, una reducción anormal de las plaquetas. Los efectos a largo plazo de la quimioterapia pueden incluir lesiones al corazón semanas, meses, o años después del tratamiento; la pérdida de fertilidad; y un mayor riesgo de reincidencia del cáncer.

La mayoría de las drogas oncológicas producen cánceres secundarios, sobre todo del tracto gastrointestinal, ovarios, y pulmones. Éstos se encuentran entre los cánceres más difíciles de tratar y pueden aparecer cinco, diez, quince años después del tratamiento "exitoso" con quimioterapia. En un estudio se observó que el 18 por ciento de los sobrevivientes desarrollaron cánceres no relacionados quince años más tarde. Los siguientes informes son bastante habituales: "Se sabe que los cánceres secundarios son complicaciones causadas por la quimioterapia y la irradiación empleada para tratar linfomas y linfomas de Hodgkin además de otros cánceres primarios" (New England Journal of Medicine, 21 de septiembre de 1989). Las drogas oncológicas que se usaban hace tiempo para tratar el cáncer ovárico pueden haber resultado tan nocivas como beneficiosas al incrementar enormemente el riesgo de padecer leucemia... Entre las mujeres tratadas desde 1960 hasta 1985, el riesgo de leucemia era 12 veces superior en aquellas pacientes que recibieron quimioterapia que en aquellas que sólo fueron sometidas a cirugía" (Associated Press, 5 de enero de 1990). Entre 5 y 10 por ciento de todos los pacientes que sobreviven a la quimioterapia, luego mueren de leucemia durante los primeros diez años posteriores al tratamiento, según el microbiólogo egresado de Harvard, Dr. John Cairns. Cuando la quimioterapia y la radiación se aplican conjuntamente, los tumores secundarios se dan en una proporción aproximadamente 25 veces mayor que lo esperable. Esta determinación tan contundente fue realizada por el Dr. John Laszlo, vicepresidente superior de investigación de la Sociedad Americana contra el Cáncer. 15

La quimioterapia puede ser uno de los tratamientos más devastadores física y emocionalmente. La mayoría de las cuarenta drogas oncológicas en el mercado aprobadas por la FDA producen calvicie; el cabello puede tardar años en regresar a la normalidad. Entre otros efectos colaterales comunes se incluyen náuseas extremas y vómitos, encías sangrantes, llagas alrededor de la boca, sangrado y ulceración del tracto gastrointestinal, y cándida (aftas). Muchos pacientes comentan que sienten que los efectos colaterales les resultan peores que la propia enfermedad. Numerosas autopsias han demostrado que muchos pacientes mueren a causa del tratamiento normal que reciben antes de que el tumor en sí tenga oportunidad de matarlos.16

Los cánceres que causan la muerte de la mayoría de los pacientes, los grandes asesinos tales como el cáncer de mamas, colon, y pulmón no responden a la quimioterapia. La quimioterapia tiene apenas una efectividad limitada en los tumores grandes o expandidos; generalmente tiene éxito con los tumores pequeños, muy tempranos. Diversos estudios indican que la quimioterapia no posibilita la supervivencia en el cáncer de mama. "La quimioterapia puede incluso llegar a acortar la supervivencia de algunos pacientes (con cáncer de mama) sometidos a este tratamiento", según seis especialistas oncológicos británicos que escriben para el prestigioso periódico médico británico The Lancet.17

"Los médicos generalistas son intimidados a usar regímenes que ya saben no han de funcionar. Uno de los ejemplos más evidentes es la quimioterapia, la cual no funciona con la mayoría de cánceres" decía Alan Levin, Doctor en Medicina, en una conferencia nacional sobre los abusos en la medicina realizada en 1985. Profesor distinguido de inmunología en la Universidad de California, Facultad de Medicina de San Francisco, Levin agregaba: "A pesar de que la mayoría de los médicos está de acuerdo con que la quimioterapia resulta en gran medida ineficaz, se ven coaccionados a usarla por grupos de interés especiales que tienen intereses creados en las ganancias que produce la "industria de las drogas". 18 La prescripción de la quimioterapia, cuando ésta tiene pocas o ninguna posibilidad de funcionar, "es en el mejor de los casos estúpido y en el peor de los casos criminal", advierte el Dr. Robert Atkins, conocido médico dedicado a la medicina complementaria.19 A pesar de ello, los médicos oncólogos ortodoxos lo hacen a diario.
La radiación

La terapia con radiación, o radioterapia, empleada en la mitad de los pacientes americanos con cáncer utiliza rayos X de alta intensidad para debilitar la capacidad reproductiva de las células del cáncer. También se utiliza radioactividad emanada de implantes artificiales, tales como las "semillas" de cobalto-60 o radio insertadas directamente en el cáncer. El problema con la radiación es que, como en el caso de la quimioterapia, daña a las células normales y saludables eliminando a su vez las células del cáncer. La radiación deprime severamente la inmunidad y puede causar daños cromosomáticos graves tanto a nivel de las dosis de diagnóstico como terapéuticas. La radioterapia es un poderoso cancerígeno; provoca cánceres secundarios en muchos pacientes expuestos a esta terapia. En un estudio, el 17 por ciento de los pacientes tratados con radioterapia desarrollaron cánceres secundarios, en el curso de 20 años, en los sitios expuestos a la radiación.

La radiación puede lograr la remisión en 5 años en el 80 por ciento de los pacientes con la enfermedad de Hodgkin detectada muy tempranamente y además resulta efectiva en el tratamiento del Linfosarcoma, el cáncer de próstata localizado no operable, y tumores localizados en la cabeza, cuello, y cervix. Este tratamiento probablemente resulte preferible antes que la cirugía en algunos cánceres, como el de laringe o próstata. En el caso del tratamiento del cáncer de mama, la lumpectomía combinada con la radioterapia parece disminuir las posibilidades de reincidencia en la mama afectada, aunque esto está en disputa ya que pueden aparecer cánceres posteriores diez años después de la exposición.

A pesar de estos éxitos, la radiación parece tener un valor limitado en el tratamiento del cáncer y a menudo resulta más nocivo que beneficioso.

Varios estudios han demostrado que las personas que han sido sometidas a la radioterapia son más propensas a desarrollar metástasis en otros sitios del cuerpo. Esto es lo que menciona el Médico Oncólogo Lucien Israel, consultor del Instituto Nacional contra el Cáncer, en su libro Conquering Cancer (La Conquista del Cáncer).20 La radioactividad usada para matar las células del cáncer también puede activar el proceso de mutación que crea nuevas células de cáncer de otros tipos.

La radioterapia causa daños y trastornos en los órganos y tejidos del cuerpo. Diversos estudios han demostrado que no ofrece posibilidades de supervivencia en la mayoría de los cánceres. "La mayoría de cánceres", escribe John Cairns en Scientific American, en su número de noviembre de 1985, "no se puede curar mediante la radiación porque la dosis de rayos de X necesaria para matar a todas las células de cáncer también podría matar al paciente". Cairns es profesor en la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Harvard.

La radioterapia aplicada luego de la cirugía en el cáncer de mama incrementa el índice de mortandad, según varios ensayos clínicos y un estudio publicado en The Lancet.21 A pesar de ello, el 50 por ciento de los radiólogos continúan aplicando radiación a mujeres luego de la cirugía de mama. "Las complicaciones resultantes por altas dosis de radioterapia en el cáncer de mama son: pechos fibrosos, reducidos, fracturas de costilla, cicatrización pleural y/o pulmonar, lesiones en nervios, cicatrización alrededor del corazón, la supresión de todas las células de la sangre, inmunosupresión", según mencionaba Robert F. Jones, Doctor en Medicina, en el Seattle Times en su publicación del 27 de Julio de 1980. "Muchas de las complicaciones ocasionadas por la radiación no se hacen evidentes durante varios años posteriores al tratamiento, dando al terapeuta y al paciente un falso sentido de seguridad por uno o dos años después de la terapia .... La médula ósea, donde se generan las células de la sangre, resulta considerablemente obliterada en el campo de irradiación .... Éste es un efecto irreversible".

No hay mucho acuerdo dentro de la fraternidad médica acerca del papel apropiado de la quimioterapia combinada con la radioterapia en el tratamiento de tumores malignos. Las opiniones de los oncólogos varían entre la aprobación entusiasta y la fuerte oposición. Como se mencionó anteriormente, las personas sometidas tanto a la quimioterapia como a la radiación experimentan cánceres posteriores con una frecuencia veinticinco veces superior a la de la población en general.

Los efectos colaterales de la terapia con radiación incluyen a la inmuno-deficiencia severa y prolongada, además de daños cromosómicos que producirán cáncer más tarde. "Incluso la aplicación de dosis muy moderadas de radiación en los testículos y ovarios pueden causar la esterilización o inducir a mutaciones genéticas", advierte el Dr. Israel.22 La radioterapia puede impedir de manera permanente el crecimiento de los niños. Entre sus otros efectos colaterales se incluyen:

Náuseas, vómitos, excesiva debilidad y fatiga, a veces ocasionando a los pacientes "lesiones o úlceras. . . en la boca, garganta, intestinos, áreas genitales y otras partes del cuerpo...." (Sociedad Americana del Cáncer, Cáncer Book, 1986.). Las heridas en la boca pueden dificultar la alimentación del paciente.

Necrosis de huesos de la boca luego de la irradiación de la lengua, boca, o encías.

Pérdida de pelo temporaria o permanente, dependiendo de la dosificación.

Ronchas y quemaduras extensas de la piel y las membranas mucosas.

Dilatación permanente de pequeños capilares y arterias debajo de la piel en pacientes que presentan una amplia área de irradiación, como en el caso del cáncer de mama.

Amenorrea en las mujeres próximas a la menopausia expuestas a apenas 400 rads de radiación. (Rad significa "dosis de radiación absorbida" la cual constituye la unidad básica de radiación ionizante)

"Ulceras rectales, fístulas, ampollas ulceradas, diarrea, y colitis" en "mujeres sometidas a la radiación de la cavidad pelviana. (ACS, Cáncer Book, 1986.)

Hinchazón de tumores después de una sola dosis grande de radiación. Esto es especialmente peligroso en los tumores cerebrales. Los pacientes pueden recibir corticoesteroides a fin de prevenir este efecto.

Muchos médicos creen que la radioterapia es relativamente inofensiva, de modo que siguen recomendando a sus pacientes este tratamiento altamente lucrativo, como un paliativo. Pero aún los niveles "seguros" de radiación son sospechosos. Los primeros estudios realizados en el Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York demostraron que la radioterapia era mortal y que los pacientes que no recibieron radiación vivieron mucho más tiempo que aquéllos que sí fueron irradiados. Estos y otros hallazgos similares fueron presentados al Congreso en 1953 en el famoso Informe Fitzgerald donde se acusaba al establishment médico de conspirar activamente para eliminar terapias alternativas prometedoras contra el cáncer.23 Pero estos importantes estudios fueron ignorados, y la industria de la radioterapia siguió su camino. "Durante 30 años los radiólogos de este país han estado involucrados en una mala praxis masiva" acusaba el Dr. Irwin Bross en 1979.24 Bross, ex director de bioestadística del Roswell Park Memorial Institute, no logró conseguir los fondos necesarios para investigar el encubrimiento realizado durante treinta años de lo que él denomina "cáncer médico por radioterapia".

La cirugía

La cirugía a veces es un requisito vital en el tratamiento del cáncer. Resulta eficaz como cura de tumores tempranos, pequeños que no se han extendido a otras partes del cuerpo. Por ejemplo, la cirugía logra una sobrevida de cinco años en aproximadamente el 70 por ciento de los cánceres uterinos, en el 85 por ciento en los cánceres de piel, el 60 por ciento de los cánceres de mama, y en el 40 por ciento de los cánceres de colon. Pero una vez que el tumor ha crecido más allá de cierto tamaño o se ha extendido a otros sitios, resulta frecuentemente inoperable. No existe una manera confiable de decir si un tumor está localizado o ha producido metástasis. En el cáncer de mama en su fase temprana, el 30 por ciento o más de las mujeres que han recibido un pronóstico favorable después de la cirugía experimentan la reincidencia del cáncer, según las últimas cifras proporcionadas por el Instituto nacional contra el Cáncer.25

Los cirujanos habitualmente dicen a sus pacientes oncológicos, "lo extirpé todo", pero muchos estudios han demostrado que algunas células de cáncer quedan en 25 a 60 por ciento de los pacientes, permitiendo de este modo la reincidencia de crecimientos malignos. Según numerosos médicos, la cirugía es a menudo responsable de la expansión del cáncer. Un error microscópico o un descuido en la manipulación del tejido del tumor por parte del cirujano puede esparcir literalmente millones de células cancerosas en el torrente sanguíneo. La biopsia quirúrgica, un procedimiento utilizado para detectar el cáncer en su fase temprana, puede también contribuir a la expansión del cáncer. "A menudo durante la biopsia de un tumor maligno se lo corta transversalmente lo cual tiende a extender o acelerar su crecimiento. Los mismos resultados trágicos se pueden observar en las biopsias realizadas con agujas," observaba el Dr. William Kelley.26

La cirugía debilita la inmunidad, produce una enorme tensión sistémica al paciente, y puede causar la muerte súbita. Muchos pacientes de cáncer han fallecido en el quirófano, o poco después de salir de la operación, a causa de las complicaciones de la cirugía. Algunas operaciones quirúrgicas se realizan inútilmente. "Aunque se ha demostrado de manera concluyente que la escisión del nodo linfático después de la radiación no previene la expansión del cáncer cervical, habitualmente se siguen realizando linfadenectomias en todo el país. Esto a pesar del hecho de que las linfadenectomias hacen que las mujeres se sientan tan mal que prefieren la muerte, y de que se ha demostrado que constituyen un procedimiento probadamente inútil. 27
El dolor, la desfiguración, y la restricción de la función acompañan frecuentemente a la cirugía. Muchos pacientes de cáncer quedan debilitados, lisiados, traumatizados, o humillados después de la operación. Un número sorprendente de pacientes oncológicos "curados" ha visto sus vidas estropeadas a causa de una cirugía "exitosa". Por todos estos motivos, cortar el cuerpo no es la respuesta final al cáncer.
 
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